En nuestro municipio, Lardero, poseemos un barrio de bodegas muy bien delimitado y cuya morfología corresponde al típico cerro exento del núcleo urbano. Es por su ubicación un tanto alejada, pero a la vez muy próxima, que muchas veces pasa inadvertido a los ojos del viandante.
Se puede pensar que, dada la situación de Lardero en relación con las grandes áreas productoras de vino de La Rioja, no nos encontraremos en su barrio de bodegas emplazamientos muy significativos. Nada más lejos de la realidad. Los casi 200 calados que existen o han existido en el cerro nos hablan de un pasado vinculado al vino, como en tantos y tantos pueblos de La Rioja.