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La
realización de este cache te llevara a recorrer los exteriores
del Monasterio, donde comienza una senda llamada camino del
destierro, en referencia a la salida del Cid de Castilla. Pero
tranquilos, si queréis podéis dejar el coche a escasos
metros del cache.
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Un poco de
historia (No es necesario leerla para hacer el
cache):
El Monasterio de San Pedro de
Cardeña, el más importante de la provincia de Burgos, se
encuentra ubicado en la localidad de Castrillo del Val a unos
12 kilómetros de la capital.
El primer recuerdo que evoca este
Monasterio esté ligado a recuerdos escolares y aquellos versos
de Machado:
El ciego sol, la sed
y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
polvo, sudor y hierro, el Cid cabalga.
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Si
visitamos el monasterio, que no es gratis, veremos que del siglo
XII se conserva el denominado "Claustro de los Mártires",
que tiene arquerías de medio punto sobre columnas
únicas de robusto fuste y capiteles que imitan lo
corintio.
Las
dovelas de los arcos alternan bellamente el color rojo y blanco que
inevitablemente recuerdan a las arquerías de la Mezquita de
Córdoba.
El resto de las dependencias del
Monasterio de Cardeña son, en su mayoría, obra del siglo
XV.
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Si nos retrotraemos a las
épocas iniciales del monasterio, siglos IX y X, todo el
territorio castellano era frontera con los moros. Estas zonas se
hallaban expuestos a frecuentes incursiones
musulmanas.
El monasterio es célebre por la
santidad de sus 200 monjes que fueron martirizados durante una de
estas invasiones. Sus cuerpos fueron soterrados en el claustro, por
lo que en adelante se denominó de los
martires.
Por sus mártires y por los beneficios
y gracias conseguidos a través de su intercesión, el
monasterio de Cardeña quedó convertido en centro de
peregrinación nacional.
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También es célebre por su vinculación con el
Cid, quien dejó a su esposa y a sus dos hijas al amparo del
monasterio, cuando partía, en el año 1081, hacia el
destierro.
He aquí a doña Jimena que con sus
hijas va llegando;
dos dueñas las traen a ambas en sus brazos.
Ante el Campeador doña Jimena las rodillas ha hincado.
Lloraba de los ojos, quiso besarle las manos:
«¡Ya Campeador, en hora buena engendrado,
«por malos intrigantes de Castilla sois echado!
»
Aquí
reposarán los restos del Campeador y su esposa,
hasta que fueron trasladados a la Catedral de Burgos en el
siglo XX; sin embargo, su mausoleo policromado, del siglo XII,
aún puede visitarse.
Babieca el caballo
del Cid, le fue regalado por el rey Alfonso
VI de León y Castilla como recompensa a sus
servicios (o el rey era un poco tacaño o los caballos eran
muy caros). Dicen que al elegir a ese caballo, su tío
exclamó ¡Babieca! y le pidió que eligiera otro
caballo de sus establos. Sin embargo, el Cid le puso ese nombre, y
se quedó con él, pues consideraba que a pesar de no ser
un caballo vistoso, valía más que los hermosos caballos
que estaban en la cuadra (historia con
moraleja).
Según la leyenda, fue el caballo sobre
el que la esposa de El Cid montó el
cadáver de éste para hacer creer a sus enemigos que
seguía vivo. Después, Babieca no volvió a ser
montado y murió dos años más tarde a la inusual edad
de 40 años. Fue enterrado en algún lugar del Monasterio
de San Pedro de Cardeña (en el monasterio se puede leer una
placa conmemorativa).
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Desde 1836 y hasta mayo de 1942 el monasterio se vio privado de
sus monjes y de la vida monástica. En estos 106 años el
cenobio castellano sirvió para casi todo (no para
todo): casa de corrección de clérigos, lugar de paso
de monjes trapenses, escolapios, frailes capuchinos expulsados de
Touluse y de 1936 a 1939, durante la Guerra Civil Española,
como campo de concentración de reclusos.
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El contenido
original del cache es el siguiente:
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Libreta Log, lápiz y sacapuntas
- Conejito de plástico
- Ranita de plástico
- Pelota saltarina
-
Globo con cuernos
-
Caramelo de cristal
- Bolígrafo
llavero
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