Hacia el año 15 A.C se fundaba la ciudad romana de Caesar Augusta (Zaragoza). Coincidía con la reorganización de las provincias de Hisa por César Augusto tras su victoria en las Guerras Cántabras. Colonia Caesaraugusta era el nombre que recibía la nueva ciudad, que gozaba del privilegio de ostentar el nombre completo de su fundador.
El periodo de mayor apogeo de la ciudad (siglos I y II) trajo consigo muchas de las grandes obras públicas, de las que aún hoy podemos ver algunas: el foro , el puerto fluvial (que convirtió a Caesarugusta en el principal redistribuidor de mercancías en el valle del Ebro), las termas públicas, el teatro , el anfiteatro, el primer puente de la ciudad(situado en el emplazamiento del actual puente de piedra y que probablemente era una obra mixta de piedra y madera).
Llega el siglo III , la construcción de una imponente muralla y el abandono de las grandes obras públicas denotan el importante proceso de crisis en el mundo romano (segunda mitad del siglo III). El comercio y la vida en Caesaraugusta no decaen y ayudan al florecimiento cultural de la misma.

La muralla de la fundación romana encierra y condiciona el trazado urbano durante muchos siglos, pues fueron aprovechadas por visigodos y musulmanes
Construida entre el siglo I y el siglo III de nuestra Era, la muralla romana de Zaragoza llegó a tener una longitud de unos 3.000 metros y 120 torreones. Se han conservado dos tramos: el más largo, de unos 80 metros de longitud, en el extremo noroeste de lo que era la ciudad romana de Caesaraugusta al lado del Torreón de la Zuda y otro en el lado nordeste, que actualmente forma parte del Convento del Santo Sepulcro.


Su trazado debió ser regular con una altura de unos diez metros y cuatro de anchura. A intervalos de entre catorce y dieciséis metros se situaban torreones ultrasemicirculares.
De la primera fase constructiva, del siglo I en época inmediatamente posterior a la fundación de la ciudad, se conservan los restos de opus caementicium adosados a la cara posterior y en la cimentación de los muros de sillería. Más tarde, en el siglo III, se construyen tres metros más de grosor en obra de sillería de alabastro levemente almohadillada, con un aparejo muy regular asentado sobre capas de mortero y cal, que ofrecen los dos cubos y el tramo conservado en la actualidad. En 1933 fue declarado monumento nacional.
