
CASTILLO DE LA ADRADA
Otros nombres
o
El Torrejón
Situación
El castillo de La Adrada se levanta sobre el cerro desde el que
nace la localidad del mismo nombre, en la provincia
de
Ávila. Desde este se divisa toda la villa y una gran extensión de
terreno, por la que pasaba una importante vía de comunicación, esto
unido a la cercanía de un río y a lugares donde la caza, según
relatos de la época, era abundante, convierte sus localización en
un lugar estratégico. Se accede a la localidad de La Adrada a
través de la C-501, que es prolongación de la M-501.
Historia
Aquí tuvo lugar el romance entre el rey Alfonso VI y Zaida, la hija
política de Al-Mutamid de Sevilla.
La villa cayó en desgracia al tomar partido por los Infantes de
Aragón en contra de Juan II, y el Condestable fue desposeído de
todos sus cargos y propiedades, pasando a manos de don Álvaro de
Luna, y posteriormente al Marqués de Villena y a Don Beltrán de la
Cueva y sus descendientes.
El castillo ocupaba una posición estratégica en la ruta entre
Toledo y Castilla la Vieja, siendo testigo en el siglo XV de varias
luchas por su control entre los Villena y los Pimentel y
Mendoza.
En el siglo XVII pasó a la casa de Montijo, en el XIX enlazó con la
de Alba, y a lo largo del siglo XX fue vendido en varias
ocasiones.
Revuelta Carbaja, en su libro Castillos y señores. El Valle del
Tiétar en el siglo XV, defiende que la construcción del recinto
fortificado en mampostería granítica combinada con ladrillo
obedeció al deseo expreso de don Álvaro de Luna, reaprovechando una
estructura templaría preexistente datable entre 1212-1250 y
anteriores restos fortificados de época de Ruy López Dávalos
(primer cuarto del siglo
XV).
El castillo estaba dotado de exenciones, tenía un mercado semanal y
otro anual.
Descripción
El castillo de La Adrada fue construido en el siglo XIV sobre una
iglesia gótica de 1250, de la que sólo queda el ábside, el arco del
triunfo, las columnas y parte de sus muros, modificados de su forma
original para fortificarlos y almenarlos. Sobre los muros
originales de la iglesia solo quedan dos ventanas. El arco triunfal
es apuntado y está formado por dovelas de sillería. Al ábside se le
superpuso una torre siguiendo la forma semicircular peraltada entre
los siglos XV y
XV
I, con troneras-buzón, todo ello con marcas de cantería, forma la
parte principal de la fortificación. La nave lateral sur fue
separada de la iglesia e incluida en el palacio en las reformas del
siglo XVI. La nave norte fue dividida y se creó un nuevo corredor
sobre la iglesia, del que se puede
ver
todavía su división y dos troneras. En 1309 se adosó una
torre-campanario cuadrada, que posteriormente desapareció, aunque
aun se puede
apreciar
la base de la misma y el inicio
de su escalera de caracol.
Rodeando la planta principal del edificio, y aprovechando las
rocas del terreno, se levantó la muralla de sillarejo, posiblemente
en las reformas del siglo XVI. La entrada al recinto fortificado se
encuentra protegida por dos cubos circulares con troneras de ojo de
cerradura invertida, que franquean una gran puerta de madera maciza
reforzada con una tranca, de la que todavía hoy se pueden ver los
huecos para su sujeción, rematado todo ello por un arco rebajado
sobre el que hay dos troneras unidas por una bóveda interior y, a
su vez, todo ello reforzado por un puente levadizo que salvaba el
foso que rodeaba el recinto en su totalidad. Sobre los cubos
aparecen dos escudos heráldicos.
Dentro de la muralla, pero fuera de la fortificación, se puede
pasear por el recinto que fue utilizado para la realización del
mercado y de los torneos de la época y donde se pueden ver
actualmente los restos originales del patio renacentista.
Sobre la puerta de acceso a la fortificación se puede ver la
barbacana que la defendía. Ya en su interior se puede contemplar el
patio renacentista del siglo XVI desde el que se distribuían las
dependencias del edificio en dos plantas. En algunas de estas
dependencias, como por ejemplo, la que tienen atribuida a la
dependencia del Alcaide de la fortificación, todavía hoy perduran
restos originales del zócalo de azulejos de los siglos XVI-XVII. No
se conserva ningún mueble del castillo, si bien se pueden ver
algunos de la época procedentes de otros lugares donados por Caja
de Ávila.
Ocupando la parte baja del patio de armas hay un aljibe con boca de
ladrillo, y pasadizos con estancias subterráneas de techos
abovedados en sillería y vanos adintelados. El brocal del pozo
tampoco es del castillo, pertenece al palacio de los Serrano
(Ávila).
El castillo fue sometido a reformas en el siglo XVI, convirtiéndolo
más en un palacio que en un castillo, pero paradójicamente en esta
época fue levantada la torre albarrana, en la que se encuentra la
cárcel, de planta pentagonal elevada, troneras de palo y orbe para
la defensa. La torre del homenaje tiene tres troneras de buzón sin
carácter defensivo, sino más bien intimidatorio. Contiene una
estela funeraria romana.
En el siglo XV se derrumbó uno de los ocho cubos que reforzaban la
muralla, y se construyó un cubo astillero con cuatro troneras de
tipo buzón, con derrame hacia el interior para que el cañón no
asome al exterior y así el enemigo no sepa si el cañón se encuentra
cargado o no.

Materiales
Para su construcción se empleo roca granítica en mampostería
principalmente, aunque también se utilizó sillería y sillarejo.
Para la decoración y compartimentación del interior se utilizaron
azulejos y ladrillos cocidos, estos últimos también se utilizaron
para levantar el palacio, más como elementos decorativos que
constructivos, aunque también fueron utilizados en la construcción
de la iglesia primitiva.
Es destacable la utilización de algún resto romano para levantar la
fortaleza, aunque se descarta la presencia de asentamiento romano
bajo los cimientos del recinto, pero no en sus
proximidades.
Estado de conservación
Actualmente se encuentra en buen estado, tras las recientes
rehabilitaciones que se han realizado sobre él, finalizadas en el
año 2003.
Propiedad y uso
Es propiedad municipal. Actualmente es visitable y en su interior
se alberga el Centro de Interpretación Histórica del Valle del
Tiétar.
Visitas
El horario de visitas de martes a viernes es de 9:30 a 17 horas, y
el sábado de 10:30 a 18 horas. Los domingos y lunes permanece
cerrado excepto si coincide con festivo o puente. La última visita
se podrá realizar 45 minutos antes del cierre.
De forma casi continua se expone un audiovisual en el que se
detalla la historia de la fortaleza y de su construcción, de una
forma muy amena y
visual.
El precio de la entrada es de 3€, y 2€ para estudiantes y grupos de
más de 25
personas
.
Contenido del cache: libreta de registro, hoja informativa
geocaching, 2 boligrafos, y lapicero (para no llevar) Pelota de
golf, pin, baraja de cartas, iman nevera, muñeco delfin, gorra y
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