Como Barranco del Búho aparece en los mapas la torrentera
que ha excavado una pequeña cárcava en el borde del cantil yesífero
que se eleva casi cien metros sobre la llanura aluvial del río
Jarama, en pleno Parque Regional del Sureste. El antiguo barranco
del Búho poseía un cauce bien definido encajado en la superficie
superior hasta llegar a la cárcava en el borde del cortado
yesífero, como podéis ver en los ortofotomapas de los años 1946 y
1956 disponibles en
www.madrid.org. Posteriormente se niveló la
superficie para su uso agrícola y desapareció el cauce, al igual
que la topografía original de la zona.
Podemos pensar que la denominación del barranco podría deberse a
un encuentro fortuito con esta magnífica rapaz nocturna o,
sencillamente, a su presencia en estos roquedos, en cuyas repisas y
grietas anida.

El búho real (Bubo bubo), la mayor de nuestras rapaces
nocturnas, en otro tiempo abundante, llegó a desaparecer en la
década de los ochenta del pasado siglo y hoy de nuevo está presente
en el territorio del parque, que cuenta con unas veinte parejas,
aunque se mantiene en la categoría de especie vulnerable. A pesar
de ello, de entre las grandes rapaces, quizá sea la única que se
recupera pues las demás, como el emblemático halcón peregrino
(Falco peregrinus, están en clara regresión o en vías de
desaparición en el parque regional. Puede que el nulo nivel de
protección real de que adolece en general todo el parque y
en particular la zona de máxima protección que coincide
justo con los cantiles, tenga la culpa.
Otra rapaz nocturna muy conocida, quizá por su aspecto y
espectacular belleza, o por anidar con frecuencia en tejados y
ruinas, es la lechuza. La lechuza común (Tyto alba) también
habita el territorio del parque donde es residente sedentaria y
figura en el Catálogo General de Especies Amenazadas como especie
"de interés especial".


El búho se ha adoptado como símbolo de la sabiduría y el
conocimiento, muchas veces por confusión con la lechuza que
representa a Palas Atenea, la diosa griega de la sabiduría, luego
reconvertida en la romana Minerva.
Al margen de la posible confusión en el simbolismo de una y otra
ave, he querido dedicar este caché a ambas y al mejor invento de la
historia de la humanidad, que permite la transmisión de ese
conocimiento y, para unos pocos afortunados, la posibilidad de
rozar la sabiduría.
El caché está ubicado un poco antes del barranco propiamente
dicho, por lo que, si queréis ver la cárcava, hay que pasar de
largo unos metros. En el momento de colocarlo, el caché contiene un
certificado para el primer sabio geocacher en hallarlo y los
siguientes títulos:
- Alerta en Ooops. Mª Isabel Fuentes.
- La maldición del arquero. Joan Manuel Gisbert.
- Blancanieves y los siete enanitos.
- Next. Michael Crichton.
- Una dama en apuros. Tom Sharpe.
- Riesgos ecológicos. Biblioteca Actual Larousse.
- Noche de fantasmas. Helen Bailey y Emma Thompson.
- El Perro. A. Vázquez-Figueroa.
- El Perfume. P. Süskind.
Además de esos libros, entre los que espero haya alguno de
vuestro interés, encontraréis el libro de firmas (elaborado sobre
otra forma de transmisión de información), lápiz, goma y
sacapuntas.
El contenedor tiene unas dimensiones aproximadas de 24x18x11 cm
y está bastante lleno. Tenedlo en cuenta a la hora de hacer
intercambio. Además es algo grande por lo que ruego encarecidamente
que os aseguréis de dejarlo bien cubierto.
El camino hasta la zona del caché recorre ese borde desde Rivas
Vaciamadrid por encima de la laguna de El Campillo de modo que, a
lo largo de todo el trayecto tendremos una amplia panorámica sobre
el valle del Jarama. El paseo es cómodo y la distancia breve pero
en época veraniega el calor aprieta pues no hay ninguna sombra en
todo el camino.
Hay varias posibilidades de aproximación. En transporte público
se llega a Rivas Vaciamadrid por la línea 9. ¡Cuidado! la estación
es Rivas-Vaciamadrid, no Rivas Urbanizaciones.
También es posible ir en autobús desde la plaza de Conde de Casal
tomando la línea 332 de interurbanos. Si se va en coche es posible
aparcar en las inmediaciones de N 40º 19,412' W 003º 30,775', donde
hay un amplio aparcamiento, y tomar el camino que parte de N 40º
19.410' W 003º 30.764' hacia el SE, dirigiéndose hacia el borde del
cantil. Al llegar a él, el camino gira hacia el oeste y nos llevará
hacia el caché.