Encontrándome un día
cualquiera "acariciando con el estropajo" diversos cacharros y
utensilios de cocina, se me vino a la mente la idea de esconder un
tesoro que pudiera tener referencia directa con algunos de los
cachivaches que en esos momentos manejaba, no tarde mucho tiempo en
relacionarlo con lo que al final ha resultado ser el título del
caché, y como es natural no tardaron en aparecer los
recuerdos.
Recuerdos de tiempos
pasados... Cuantas veces en reuniones familiares habremos comentado
el tema relacionado con “el puchero de la abuela”, famoso entre la
familia, fundamentalmente en la época correspondiente a la década
de los años cuarenta, fechas muy duras para los
españoles.
Una vez mas, los
recuerdos de mi infancia, a casi setenta años de distancia, me han
servido para elegir un nuevo tema, proporcionándome los datos
necesarios para esconder este
tesoro.
Del título del caché, y
como elemento del mismo para su construcción, he escogido una parte
del puchero, que además, servirá como pista para su
localización.
Para ilustrar este
caché voy a transcribir la receta del “cocido de la abuela”, según
las féminas de la familia, tal y como lo recuerdan
a setenta años vista.
Ingredientes:
Garbanzos
carne de
añojo
hueso de
ternera
hueso de jamón
rancio
chorizo de
matanza
morcillas de
matanza
tocino
entreverado
patatas
zanahoria y
nabo
Preparación:
Los garbanzos estaban
ya remojados del día anterior, el puchero era de barro, grande y
alto, la cocina era baja, antigua, con una gran chimenea, el
puchero lo colocaba primeramente en unas trébedes sobre el fuego,
con bastante agua. Cuando rompía a hervir le añadía los garbanzos
junto con la carne en un solo trozo, los huesos, la zanahoria y el
nabo, ambos pelados y enteros, y una hoja de repollo (para dar
gusto), cuando comenzaba a hervir bajaba el puchero de las trébedes
y lo colocaba entre los rescoldos con el fin de que fuese cociendo
despacito, espumándolo de vez en cuando, a la mitad de su cocción,
que duraba unas tres horas, y de forma que no se interrumpiera,
añadía las patatas peladas y troceadas, las morcillas, el chorizo y
el tocino, todo entero y sin cortar, entonces echaba la
sal.
Ya hecho todo y los
garbanzos tiernos, escurría el caldo y con éste se hervía el pan,
(en aquellos tiempos escaseaban los fideos), elaborando una
riquísima sopa que servía de entrada al plato principal, después la
fuente de los garbanzos escurridos con las patatas y por último la
carne, morcillas, chorizo, tocino y relleno todo cortado en
trozos.
Valga este caché como homenaje a la memoria de la
abuela Tecla.
1868 - 1963
Este cache se adhiere a
la geokedada del Monte El
Carrascal.