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La Casa-fuerte de El
Campillo
es una residencia palaciega tardomedieval, que se halla en la finca
del mismo nombre, dentro del municipio de El Escorial.
Históricamente ha estado vinculada a la realeza, primero como
pabellón de caza de la Casa de Trastámara y, posteriormente, como
parte integrante del territorio de realengo y abadengo, al que
quedó adscrito el entorno del Monasterio de El Escorial, en tiempos
de Felipe II.
No existen datos
concretos sobre el origen del edificio. Es probable que fuera
mandado levantar por Enrique IV de Castilla (1425-1474), quien dotó
a la construcción de un aire fortificado. Con el paso del tiempo,
fue transformándose, con la progresiva eliminación de los elementos
militares primitivos y su adaptación en residencia palaciega. Las
principales reformas y remodelaciones fueron emprendidas en la
segunda mitad del siglo XVI, durante el reinado de Felipe
II.
Está realizado
enteramente en mampostería de piedra de granito, con cubiertas de
teja. Presenta un aspecto austero, en la línea de las casas de
labranza de la Sierra de Guadarrama, en cuya vertiente meridional
se encuentra emplazado. Consta de dos grandes volúmenes,
construidos a cinco y dos alturas, en planta cuadrangular y
rectangular, respectivamente. En una de las esquinas de la
estructura, se eleva una torre de planta irregular. Destaca su
acceso principal, conformado por una portada de estilo gótico
tardío.
La casa-fuerte es
el núcleo central de la finca de El Campillo, donde también se
conservan otras construcciones de interés histórico-artístico, como
las caballerizas
, la
Iglesia de la santísima
Trinidad
(también conocida como Ermita de santa Filomena) y la
Fuente del Camino Real (colada de
Villalba)
.
Por aquí han
desfilado diferentes personalidades históricas, caso de Rodrigo
Manrique, padre del poeta Jorge Manrique, e Isabel la Católica.
Actualmente se encuentra gestionada por una empresa privada, que
explota el lugar como centro de convenciones y
eventos.
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