Piscina-Club Stella
Fue pionera en las piscinas después de la guerra civil, a
las orillas de la calle Arturo Soria. Parece que su
construcción fue planificada en tiempos de la República, auspiciada
por el interés que hubo en aquellos años en promover las
actividades deportivas. Pero lo cierto es que hasta después de 1939
no se iniciaron las obras. Según los datos que aporta el Colegio de
Arquitectos de Madrid, fue en 1945 y no finalizaron hasta 1947. El
responsable de la piscina fue Fermín Moscoso del Prado
Torre, aunque más adelante, en 1952, se llavaron a cabo
unas reformas a cargo del prolífico Luis Gutiérrez
Soto y de su sobrino
José Antonio Corrales Gutiérrez.
La piscina club Stella
fue inaugurada en 1947 por Manuel Pérez-Vizcaíno Pérez Stella y su
esposa. El edificio fue construido imitando la sede de un club
cercano al mar, quizá de un barco. El arquitecto Enrique
Domínguez Unceta afirmó que su estilo pudo haber estado
influido por el Club Naútico de San Sebastián.
La construcción de la M-30 recortó su extensión,
pero aún era una de las mejores piscinas de la ciudad,
especialmente tras la desaparición de la vecina Piscina
Mallorca, en la misma calle Arturo Soria. Fue pionera en
el “top less” e incluso tenía una terraza para
practicar el nudismo muy cotizada por los amantes de esta
alternativa. El edificio está protegido, lo que impide realizar
obras que modifiquen su estructura.
Imágen actual de la
Piscina Stella (Foto: Enrique
Fidel, 2007)
Tenía varias praderas independientes sobre las que se
tumbaban decenas de personas, muchas de ellas clientes de toda la
vida que sin salir de Madrid querían tomar unos baños en
unas instalaciones que tenían calidad y un cierto encanto en sus
porches y terrazas.
Emparentada formalmente con el racionalismo,
la piscina Stella, nacida en la cornisa de Ciudad Lineal
sobre la vaguada que ahora recorre la M-30, se ha mantenido
milagrosamente intacta desde su construcción. Su silueta se asoma
al puente que une la calle Arturo Soria y la calle Costa Rica y
ofrece su perfil náutico a los conductores que saltan sobre la
autopista urbana. Su blanca arquitectura evoca la imagen del puente
de mando de un gran transatlántico de los años 30. Sin duda, está
influida por el Club Náutico de San Sebastián
(1930) de Aizpurúay
Labayen,
que está considerado como uno de los edificios pioneros del
racionalismo español. Precisamente esta obra de la arquitectura
donostiarra habría que ligarla a uno de los proyectos más notables
del zaragozanoFernando García
Mercadal que, con su Club
Naútico, de 1925, iniciaba una linea que más adelante se
desarrollaría con profusión. También es pertinente asociarla con la
piscina La Isla que diseñara Luis Gutiérrez Soto.
Aunque su calidad formal sea menor, su composición es asimilable al
racionalismo.

Imágen actual de la
Piscina Stella (Foto: Enrique
Fidel, 2007)
En realidad, la Piscina-Club Stella se inauguró en
1947, tomando como nombre uno de los apellidos del propietario
Manuel Pérez-Vizcaíno Pérez-Stella. Según ésto,
estaríamos ante un edificio muy posterior a la fecha que se le ha
venido atribuyendo hasta el momento, y la obra sería descendiente
tardía y solitaria del estilo racionalista que prácticamente
desapareció tras la contienda civil. La evidente filiación estética
del inmueble y su proximidad a las actividades promovidas durante
la República, además del carácter progresista de los habitantes de
la Ciudad Lineal en la que se ubica, han otorgado a la piscina
Stella un pasado más largo del que en realidad tiene, ya que cumple
ahora 60 años de historia, en 2007.
Cuando se construyó ocupaba una superficie mayor que la
actual, que incluía terrenos ocupados ahora por la M-30. Sus
vistas daban sobre la ancha vaguada que utilizaban los rebaños de
ovejas, como la cañada que era, antes de que la ocuparan los
coches. No cabe duda de que la sociología del barrio de Ciudad
Lineal ha sido determinante en el origen y la conservación de
la piscina Stella a lo largo de los años. Se pensó como piscina
abierta al público previo pago, no era un club cerrado, era una
iniciativa comercial que no tenía competencia oficial. El relativo
apartamiento en el que se encontraba Ciudad Lineal respecto al
centro, la falta de piscinas públicas en Madrid y la gran distancia
a las instalaciones deportivas del Manzanares, hicieron que los
vecinos considerasen Stella como una dotación deportiva de su
propio barrio y la utilizasen intensamente. Esto ha contribuido al
mantenimiento del edificio en un estado muy próximo al original. Es
uno de los mejor conservados de toda Ciudad
Lineal.
Fotografía en blanco y negro de la Piscina Stella,
anterior a 2007, poco después de la última reforma de
2005.
En el año 2000 un grupo inversor intentó hacerse con la
propiedad, pero al conocer las limitaciones que imponía el edificio
parece que optaron por retirarse. Se llegó a hablar de que un
importante grupo iba a invertir para construir un gimnasio al
estilo americano, con grandes salas preparadas para todo tipo de
deportes.
Finalmente, parece que los propietarios han estudiado
convertir toda la zona en un centro deportivo, con gimnasios y
otras instalaciones para poder explotarlo todo el año y no limitar
su funcionamiento a los dos meses de verano o a los caprichos del
tiempo.
El cache: El cache es magnético, pero no un mini-cache, aunque
solamente contiene el logbook (hay que llevar lapicero).