Valle de la
Esgueva
El río
Esgueva nace en Peña Cervera (Sierra de la Demanda), en la
provincia de Burgos. Tiene un recorrido aproximado de 120 Km.
Afluente del río Pisuerga, se une a él en la ciudad de
Valladolid.
El río
Esgueva o La Esgueva, es el único río de nombre femenino existente
en España. En su recorrido, atraviesa tres provincias Burgos,
Palencia y Valladolid.
En la
época medieval, sus nombres fueron Agoseba y Axeba. Esgueva tuvo
antiguamente también el significado de
alcantarilla.
A pesar de ser uno de los valles más próximos a la
capital, el Esgueva nunca ha conseguido atraer la atención de los
excursionistas.
El propio río ha hecho pocos méritos para granjearse
simpatías, al menos en su tramo urbano. Y sin embargo, aunque
inadvertido, su valle reúne atractivos como para no
defraudar.
Este río tiene unos 60 kms de valle, desde que entra en
la provincia hasta que se hace Pisuerga. Es un valle alargado y
suaves curvas. Da vida a quince pueblos como Encinas, Canillas,
Fombellida… que llevan el apellido del río -de Esgueva- o de
la comarca -de Cerrato.
Se puede recorrer desde su desembocadura hasta las
afueras de Valladolid (calle aguanieves) por el carril bici
paralelo al río, desde Valladolid al Centro de interpretación por
camino rural también paralelo al río, desde el centro de
interpretación se inicia una senda verde pavimentada hasta
Villarmentero, y desde aquí por una buena pista agrícola paralela
al río, en la ribera izquierda (la contraria a la carretera)
hasta Encinas de Esgueva.
Qué podemos encontrar en el Valle Esgueva?
Un humilde río en el que viven barbos, gobios y
cangrejos, pollas de agua y fochas, crían los azulones y gritan los
carriceros. Un río con abundancia de carrizo pero con escasez de
bosque de ribera: sólo algunos enormes sauces españoles se atreven
a vivir junto a él. Un río, en fin, que hace las delicias de los
cangrejeros y que desaparece si el verano es demasiado
seco
Restos de molinos harineros, con sus canales,
balsas, y piedras de moler. La mayoría se encuentra en un
avanzado estado de ruina e invadidos por la maleza. Uno, sin
embargo, entre Castronuevo y Villarmentero, se utiliza como casa
rural.
Pueblos de piedra: la arquitectura popular de esta zona
usa la piedra caliza como materia prima. Es lógico, ya que abunda
en los páramos tajados por el Esgueva. Pero la tonalidad y textura
de la piedra cambia ligeramente en cada pueblo, según la cantera de
donde procede. Por eso, tienen personalidades
diferentes.
Castillos, como los de Encinas o Villafuerte. O solamente
los restos, como en Canillas. De otros casi ni los restos:
Castroverde, Castronuevo… Y es que este río marcó fronteras
entre moros y cristianos.
Despoblados. Este valle estuvo antaño más poblado que
hogaño. Quedan restos de antiguas poblaciones en Mazariegos (Piña).
O solo el nombre, como en Granadilla o Valdeloba. Y otras
muchas.
Fuentes. Los vallejos tributarios del Esgueva poseen -o
poseyeron, que muchas han desaparecido- fuentes y manantiales. En
un mismo valle cercano a Villaco tenemos dos ejemplos antagónicos:
la humilde fuente de los Baños y la fuente cascada del
Olmo.
Montes de roble. Es una de las zonas de la provincia
donde más abundan. Son pequeños, pero ahí están: Valderrobledo,
Arranca, Valdecarros…
Chozos y corralizas. El Cerrato -comarca que cruza el
Esgueva- siempre fue pastoril. Todavía abundan los rebaños y los
restos de viejas corralizas,chozos de pastor, abrevaderos y, por
supuesto, cañadas y veredas. Sólo hay que dar un paseo por
cualquiera de sus páramos. Además, cuenta entre Esguevillas y Piña
con uno de los mayores chozos de este tipo, dedicado hoy a refugio
de cazadores.
¡Un embalse!: el de Encinas de Esgueva, que no es del
Esgueva, de aguas transparentes, con peces, ranas y
tortugas
Así es el valle del Esgueva. Nos puede ayudar a
descubrirlo el centro de interpretación, situado en el término de
Renedo, junto al sifón del canal del Duero
Con
esta serie de caches podremos realizar todo el recorrido del Valle
de la Esgueva por la provincia de Valladolid.
17-Piña de
Esgueva

Se
encuentra en el valle del río La Esgueva a 27 Km de Valladolid. Se
accede al pueblo a través de la carretera comarcal VA-100. Forma
parte de la comarca natural del Cerrato, aunque con características
propias.
El
pueblo cuenta con varios tesoros artísticos sin catalogar. Su resto
más antiguo es una necrópolis visigoda del S. VII excavada por la
Universidad de Valladolid en 1932. Las vasijas y utillaje vario
obtenido se encuentran en el Museo Arqueológico Provincial. La
iglesia de Santa María la Mayor acumula los mayores méritos
culturales por tener construcciones e diversas épocas y estilos.
Sigue en pie, aunque bastante deteriorado un ábside románico con
algunos restos de cultura, un retablo con pinturas renacentistas y
un retablo barroco, entre otras antiguedades.
La ermita de San Pedro es un edificio construido en la segunda
mitad del siglo XVI, de estilo herreriano, siendo la piedra el
material básico empleado en su construcción. En la actualidad se
utiliza como zona cultural del municipio.
La ermita del Cristo de la Buena Muerte, es un edifcio moderno,
construido en piedra, con un retablo Salomónico en su interior, de
finales del siglo XVII, que alberga en su interior la escultura del
Cristo del mismo nombre que la ermita y que es expuesto y sacado en
procesión en la Semana Santa.
Cuenta también el pueblo con un antiguo convento de una orden
militar, restos de arquitectura tradicional, un antiguo molino en
ruinas otros restos artísticos menores.
El caché
Su
tamaño es más pequeño que un bote de carrete de fotos.
Contiene libro de registro.
