Hace unos años, en el transcurso de un inventario de libros,
documentos y demás legajos romanos de la época tardía republicana
de una importante biblioteca de Italia, se descubrieron unas hojas
sueltas que no tenían ninguna relación con el documento que se
estaba revisando. Eran ocho hojas sueltas de lo que parecían a
primera vista las memórias de alguien que había vivido en Hispania,
de nombre Numerius Latarensis y que se trasladó con toda la familia
a Ticinum siendo aún joven. El mal estado de las hojas y la falta
de títulos u otros datos relevantes impide dar más precisión en la
historia aunque podría fecharse entre los siglos II aC y I aC.
Estas hojas se publicaron en una revista de arqueología y pasaron
un poco desapercibidas por lo intrascendente de la historia que se
contaba. Pero un conocido mio, arqueólogo amateur, se fijó en la
hoja tres y me la hizo llegar debidamente traducida (él sabe de mi
desconocimiento total del latín) para que le echara un vistazo ya
que en ella se habla de lo que parece un encargo algo críptico para
esconder algo. Me avisó que los huecos eran zonas del pergamino,
algunas extensas, de muy difícil o imposible lectura y decidió no
interpretar nada que no se pudiera leer directamente. Esta hoja
tres no tiene continuación anterior ni posterior con el resto de
las hojas, por lo cual no me las envió.
Aquí os la hago llegar tal cual la recibí por si a alguien
estas palabras le dicen algo. Yo por mi parte llevo ya un tiempo
intentando sacar algo en claro y he desistido por completo. Espero
que vosotros tengais más paciencia que yo (dicen que es una
virtud).
(inicio de
la hoja 3)
"el augur acompañaba al general y su legión hasta
Hispalis. Desde aquí, lo que nosotros tardaríamos 8 jornadas hasta
allí, ellos lo hacían sólo en la mitad y eso se notaba en la moral
de la tropa. Con él iba también Geonattus Navius, un personaje
misterioso y bastante peculiar con el que establecí un vínculo
especial
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que me pidió que depositara un extraño
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fué entonces cuando el augur se sentó en el suelo de espaldas a
Aquilón y con su lituo dibujó en el cielo un cuadrado y allí se
quedó inmóvil, en silencio, observando. Cuando se cansó se levantó,
se dirigió a mi padre y le dijo algo al oido. El aspecto de mi
padre mudó de repente y empezó a mostrarse jovial y alegre con
todos desde entonces. Nuestro viaje a Ticinum estaba bendecido por
los dioses. Geonattus me explicaría más tarde que al poco de
sentarse el augur, éste se fijó en un grupo de veinte palomas que
vinieron por su izquierda y más tarde en seis milanos negros que
iban de pontica a antica.
Para nosotros eso fué bueno pero para Geonattus
significaba otra cosa que sólo me hizo saber a mi porque
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arcón en algún lugar cercano allá por donde mis pies debían de
pasar según los designios de los
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cada ave representa una jornada de vuestro viaje. Deberás sumar las
millas totales para cada grupo de aves y ofrecer tus
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para las del segundo grupo y a Volturno para las primeras.
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y así lo hice. Cuando llegamos a Semproniana para presentar
nuestros respetos y poder descansar de la calurosa jornada saludé a
mi tio y me hice acompañar de mi primo Titus hasta un lugar cercano
donde deposité aquel objeto tan misterioso que me dió Geonattus.
Teniamos el palacio de mi tio a nuestros pies, aunque por su
aspecto exterior más parecía un castellum por la muralla que lo
rodeaba y"
(fin de la
hoja 3)