El Vuelo 011 de Avianca (conocido bajo el código AV-011) era un vuelo regular que cubría la ruta Frankfurt-Bogotá a comienzos de la década de 1980. La ruta contaba con escalas en París, Madrid y Caracas antes de llegar a su destino final en Bogotá.
El 27 de noviembre de 1983, uno de los Boeing 747 con los que se volaba el trayecto entre París y Madrid se estrelló momentos previos a su aterrizaje en el Aeropuerto de Madrid-Barajas, en las inmediaciones del municipio de Mejorada del Campo, a 12 kilómetros de su destino en fase de aproximación, a las 00:06 GMT (1:06 am hora local). Tras el impacto el avión se incendió con un trágico saldo de 181 víctimas fatales y 11 supervivientes.
La investigación del accidente concluyó que se debió a falla humana (error de piloto) debido a procedimientos en la navegación de aproximación realizados de forma incorrecta. La tripulación no siguió correctamente las indicaciones de la carta de aproximación del aeropuerto, confundiendo algunos puntos finales de navegación y la altitud de intercepción, por lo que el avión descendió antes de tiempo -por debajo de la altura de seguridad mínima de la zona- en una trayectoria errónea, y se estrelló contra tres colinas sucesivas a pocos minutos de la pista de aterrizaje, que ya contaba con autorización de los controladores de vuelo.
Este cache pretende ser un homenaje a las víctimas y a todas esas personas que ayudaron en las tareas del rescate. Paradójicamente, de los 11 supervivientes, cinco eran miembros de una misma familia entre los que se encontraba un bebe de 23 meses, que también sobrevivió.
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