
Se levantó en el lugar en el que Carlos IV se apostó durante una cacería organizada en su honor.
Situado a unos 2 Km. del pueblo de Alcalá de Xivert, por el camino asfaltado que sale por la derecha de la C/ Barón de Alcahalí, nos encontramos con un monolito formado por una esbelta espiga de cuatro caras en forma de pirámide truncada, apoyada sobre una base o pedestal también cuadrado.

Tiene una altura total de 4,30 m., y hacia el tercio superior de ella hay una cartela en cada cara con una inscripción. Se levantó en el mismo lugar en el que Carlos IV, rey de España, se apostó durante una cacería organizada en su honor a raíz de una visita que el monarca realizó con su esposa e hijos a la villa el 22 y 23 de noviembre de 1802, en el trascurso de su traslado desde Valencia a Barcelona para asistir a las bodas del príncipe D. Fernando con la infanta de Nápoles, Dª María Antonia, y de la infanta de España con el príncipe de las dos Sicilias. Acompañaba al rey D. Manuel Godoy (príncipe de la paz, Capitán General de los ejércitos y Almirante de la Marina Española). Posteriormente se comentaba que su majestad hizo honor a su fama de buen cazador y que abatió en cuatro tiros a tres perdices y a una liebre.

“... Un día del mes de noviembre del año 1802, los vecinos de Alcalá se sintieron profundamente fascinados ante la presencia de la familia real española, encabezada por el monarca Carlos IV y su esposa la reina María Luisa, a quienes acompañaban sus hijos el príncipe de Asturias (El Futuro Rey Fernando VII) y los príncipes, todavía niños. Carlos María Isidro (El futuro Carlos V) y Francisco de Paula. Procedentes de Valencia, se dirigían a Barcelona para asistir a las bodas del príncipe D. Fernando con la Infanta de Nápoles Dª María Antonia, y de la Infanta de España con el príncipe de las Dos Sicilias, pernoctando todos ello en Alcalá la noche del 22 de dicho mes de noviembre. Les acompañaba asimismo un numeroso séquito encabezado por el omnipotente Manuel de Godoy (Príncipe de la paz, Capitán General de los Ejércitos y Almirante de la marina Española). Éste, como buen valido, procuraba proporcionar a las egregias personas algunos ratos de diversión y asueto que les compensasen la monotonía, pesadez e incomodidades del viaje. Para ello organizó con el Ayuntamiento una excursión cinegética al Pla del Bou, situado en la partida del Corral de la Viñeta, lugar al que, montados en mulos, se trasladaron a la mañana siguiente el rey, los príncipes y algunos personajes más del cortejo. Apeados de las monturas ocuparon cada uno de ellos un puesto de caza entre los arbustos y esperaron a que la batida llevada a cabo por numerosos hombres del pueblo con sus perros hiciese converger hacia aquel lugar las liebre, conejos y perdices de la zona. Para un cazador diestro como tenía fama de serlo Carlos IV, no debio resultarle difícil en estas condiciones abatir en cuatro tiros tres perdices y una liebre, y menos si ésta iba “caminando”, según se dirá luego.

Los vecinos de Alcalá sintiéronse altamente satisfechos y orgullosos de la estancia de los reyes en su pueblo, y quisieron perpetuar la memoria de tan singular acontecimiento levantando un obelisco de piedra caliza en el mismo punto en el que había permanecido Carlo IV con la escopeta amartillada y al acecho de las piezas que no tardaron en acercársele. El monolito en cuestión es una esbelta espiga de cuatro caras en forma de pirámide truncada. Tiene una altura total de 4,30 m., y hacia el tercio superior de ella hay una cartela en cada cara con una inscripción, pudiéndose leer en ellas que:
1. Sobre las piedras que con gloria tanta a Carlos cuarto sirvieron de asiento, esta pirámide Alcalá levanta.
2. Batido el monte por numeroso concurso cazó el Rey en este sitio el 23 de noviembre de 1.802.
3. Y mató de cuatro tiros las tres perdices volando y una liebre caminado.
4. La Villa de Alcalá deseosa de trasladar a la posteridad el suceso, costeó este obelisco en 9 de noviembre de 1.803...”