El nombre científico de este árbol deriva del griego “cercis” que significa navecilla, aludiendo proba-blemente a la forma del fruto y de la flor y de “siliquastrum”, término que está compuesto a su vez por la voz
latina “silique” que significa algarrobo y el sufijo “astrum” parecido al imperfecto. Su nombre en castellano,
árbol del amor, se debe al color rosa de sus flores y a la forma acorazonada de sus hojas. También es cono-cido como árbol de Judea, aludiendo a su origen, o incluso árbol de Judas, por deformación del anterior
nombre, pero que ha sugerido la leyenda de que Judas se ahorcó en uno de estos árboles, hecho éste que
provocó que su sangre tiñera de rosa las flores del árbol, que originariamente eran blancas. Así se explicaría
de forma poco científica, que este árbol presente flores de colores que van desde el blanco más puro al rosa
más intenso. Según la leyenda, todos aquellos ejemplares que dan flores rosas proceden de las semillas del
árbol en el que Judas murió.
Es un árbol de hoja caduca, con un tronco de forma irregular y que puede superar los 10 metros de
altura. Su corteza es de color parda oscura y rugosa. Las hojas aparecen desde primavera hasta principios de
otoño.
Las flores, que aparecen antes que las hojas, son de color rosa y están agrupadas en ramillos.
Maduran en abril-mayo. El fruto es una legumbre colgante y aplastada de color rojiza y madura en otoño,
permaneciendo todo el invierno en el árbol.
Suele crecer en todo tipo de suelos, resistiendo la sequía y el frío, pero necesita sol y no aguanta las
heladas prolongadas.
Fue introducido en el sur de Francia aproximadamente en 1200, cuando fue traído desde Israel
durante las cruzadas.
Sus frutos fueron utilizados en medicina como astringentes y sus flores tiernas se comen en ensala-da en algunos lugares pero su uso principal es ser un árbol ornamental.
Entre los muchos ejemplares destacables que encontramos en la ciudad, cabe mencionar el que
podemos ver en el Parque del Altillo. Árbol que hemos querido destacar no sólo por el porte que ha alcan-zado sino por la especial forma retorcida que ha adquirido su tronco, y que lo hace aún más bello.