De planta cuadrangular irregular, organizado en torno a un patio y con torres en las esquinas, sus fachadas se alzan con planta baja y dos alturas, y en un lateral se abre la puerta principal, realizada en alabastro por Ignacio Vergara sobre diseño de Hipólito Rovira. Presidida por la imagen de la Virgen del Rosario, obra de Francisco Molinelli, desde ella descienden dos caudales de agua en alusión al título de los marqueses, con dos atlantes a los lados que simbolizan dos ríos, todo con aspecto de desbordante voluptuosidad.
En esa época toda la fachada estaba decorada con frescos de Rovira, pero en 1867 el palacio sufrió una nueva remodelación, y en ella desaparecieron las pinturas, que estaban en mal estado por la humedad, siendo sustituidas por estucos en tonos grises y rosas imitando mármoles, y además se realizaron también los balcones de sabor francés, con barandillas ondulantes.

En su interior aún podemos observar hoy las carrozas del siglo XVIII y los salones decimonónicos con su decoración original, recientemente restaurada, mientras que la segunda planta acoge el Museo Nacional de Cerámica González Martí, con una importante colección de piezas desde la Antigüedad a los más modernos diseños.
Declarado monumento histórico-artístico en 1941, el palacio fue comprado por el estado en 1949 para ubicar la colección de cerámica donada por Manuel González Martí. Tras su rehabilitación, el museo se inauguró en 1954, y desde entonces se han sucedido numerosas intervenciones que comprenden la restauración del inmueble, mejoras en su infraestructura y la renovación de los espacios museológicos.
Durante los últimos años del siglo XX el Palacio fue restaurado, siguiendo el proyecto del arquitecto Ginés Sánchez Hevia, abriendo sus puertas al público, totalmente renovado, en 1998.
Fuente: Wikipedia
Datos de interés: Museo Nacional de Cerámica