CUEVA DE MALALMUERZO
Se ubica en el municipio de Moclín, localidad granadina situada al noroeste de la provincia, a unos 35 KM de la capital. El yacimiento está enclavado en la región más septentrional de la Alta Andalucía, al sur del barranco de Lizar y al este del Peñón de Malalmuerzo a unos 820 m de altitud sobre el nivel del mar. Esta cueva ha cobrado gran importancia gracias a que es uno de los principales yacimientos neolíticos más importantes de nuestro país.
HISTORIA DE LA CUEVA DEL MALALMUERZO
La Cueva del Malalmuerzo sirvió de hábitat humano, debido a su posición geo-estratégica, donde se conoce, a través de los trabajos arqueológicos llevados a cabo por los investigadores F. Carrión Méndez y F. Contreras Cortés ayudados por el Grupo de Espeleólogos Granadinos, que fue ocupada desde el periodo Paleolítico Superior, dado que se descubrieron pinturas rupestres que representaba a un caballo rojo, un bóvido negro así como numerosos puntos y figuras ideológicas probablemente de contenido religioso o simbólico, hasta la edad de Bronce.
Durante dichas exploraciones arqueológicas se pudieron hallar y posteriormente estudiar restos óseo humanos y de animales así como material cerámico por parte de arqueólogos y paleontólogos.
Tras examinar los restos fósiles se pudo determinar la presencia de un feto, 23 infantes y 14 adultos cuya edad máxima fue de 40 años, así como otros restos que por su deterioro no se pudo catalogar. De la misma manera, dichos análisis concluyeron que durante la época comprendida en el Neolítico se practicó canibalismo, estableciendo que alrededor de 30 individuos fueros comidos sin diferenciar ni el sexo ni edad de los mismos, indicando que no hubo una selección de los individuos. El cotejo con otros yacimientos americanos y europeos, ponen de manifiesto que el canibalismo ha sido más frecuente de lo que se suponía hasta ahora, y que tal vez, corresponda a una determinada etapa de desarrollo de las distintas sociedades humanas. En cuanto a los restos fósiles de animales se identificaron al menos siete especies diferentes entre especies salvajes y domésticas.
El nombre dado a la cueva parece provenir de una antigua batalla entre musulmanes y cristianos, allá por tiempos de la reconquista. Según los cronistas, que llamaron a esta reyerta la Batalla de Mingo Andrés, en abril de 1424 los cristianos de Alcalá de Benzayde (ahora conocida como Alcalá la Real) comandados por Don Pedro Fernández, se encontraban realizando una incursión por los límites fronterizos de Alcalá en respuesta al quebranto que habían hecho los musulmanes de la tregua firmada hacia tres años. Al cruzar un río, Don Pedro cayó del caballo así que decidieron pararse a recobrar fuerzas y comer un poco junto al nacimiento de agua que actualmente conocemos como Malalmuerzo. Los musulmanes de Moclín habían observado su paso, por lo que decidieron tenderles una emboscada. Al parecer la fuente se encontraba en la misma línea limítrofe entre ambos territorios. El ejercito moro les superaba en número, ya que se habían juntado las partidas de Moclín (caballeros) y Colomera (soldados a pie), por lo que los cristianos de Alcalá no tuvieron oportunidad y fueron aniquilados. El cuerpo de Don Pedro fue llevado a Moclín donde se le cortó la cabeza, que fue entregada a Muhammad IX el Zurdo, rey de Granada.
DESCRIPCIÓN DE LA CUEVA DE MALALMUERZO
Para la exploración de la cueva no es necesario grandes conocimientos espeleológicos, dado que no necesita ninguna progresión vertical, desarrollándose todo el recorrido en el plano horizontal. Sin Embargo si presenta una dificultad a tener en cuenta, el entramado de galerías el cual resulta laberíntico. Es por el ello, que resulta imprescindible introducirnos en ella acompañados de una persona con experiencia y que la conozca previamente.
La cueva se divide en seis zonas y diecinueve paneles. Para adentrarnos de una sala a otra de la cueva es necesario adentrarse por unos angostos orificios escavados en la roca, conocidos en el mundo de la espeleología por “Gateras”.
La cueva del Malalmuerzo tiene una reja que actualmente se encuentra abierta siempre. La entrada de la cueva es una zona abierta y con algún habitáculo lateral, desde la cual podemos acceder a las distintas salas que nos sorprenderán por una increíble belleza y un sinfín de formaciones curiosas.
La primera de las salas se caracteriza por ser más amplia y en la cual podemos observar abundantes restos de erosión conocidos como golpes de gubia producidos por los golpes que los cantos rodados mientras son arrastrados por las corrientes subterráneas, dando testimonio la existencia de una amplio caudal de agua en el pasado.
La siguiente sala se denominada la sala del Queso por la presencia de una roca que recuerda a dicho alimento, y en ella se puede observar grandes grupos de estalactitas y estalagmitas.
Otra de las salas contigua a la anterior se conoce como la sala de la Tetería, porque en la parte central hay un conjunto de estalactitas que parecen haberse fusionado con las estalagmitas de la parte inferior y éstas a su vez con unas plataformas de roca producto de los embalsamientos de agua y mineral a lo largo de los eones.
En la parte más oriental de la cueva hallaremos las salas más pequeñas, divididas por pequeños pasillos por coladas y columnas de estalagmitas, donde fueron descubiertos materiales arqueológicos como cerámicas, fuentes y orzas así como las pinturas rupestres.

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