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Erase una vez cerca de Carabaña, había una cueva que escondía en su interior un huevo de oro, pero nadie se atrevía a ir a buscarlo, pues también se decía que allí vivía una dragón que le daba miedo la luz y que se merendaba a todo aquel que intentase meterse en la cueva en busca del huevo de oro.
En una cabaña cercana a la cueva, ahora en ruinas, vivía un pastorcillo muy pobre, que se propuso conseguir el huevo de oro para poder alimentar a su numerosa familia, así que fue a la entrada de la cueva y llamo a gritos al dragón durante horas, hasta que finalmente el dragón salió todo enfadado a preguntar que era todo ese jaleo.
El pastorcillo le dijo que quería ver el huevo de oro del que tanto se hablaba, pues creía que era falso; el dragón todo molesto fue a buscarlo y lo saco para que lo viera el pastorcillo, colocándolo en el borde del terraplén, pero el pastorcillo le gritaba que no lo veía, que no tenía tal huevo, por lo que el dragón saco tan fuera de la cueva el huevo, que cayó rodando, rodando hasta las manos del pastorcillo, que lo tomo y salió corriendo con su gran tesoro.
Hoy en la cueva ya no vive ningún dragón, pero aún tiene escondido algún tesoro para que pases a buscarlo; ¿te atreves?
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