MIRADOR AHÍ DE CARA
El
mirador de "Ahí de Cara" se ubica en el monte del mismo nombre a
2.100 metros de altitud en el
Parque Nacional de Sierra Nevada, desde el cual podemos disfrutar de las vistas de, entre otros, el embalse de Canales, que recoge las aguas del río Genil y la localidad de Güejar Sierra, la línea de cumbres de la zona poniente del macizo de Sierra Nevada como el Mulhacen, Alcazaba, Puntal de Vacares, parte de cumbres verdes y la ciudad de Granada. De la misma manera, desde este privilegiado lugar podemos observar tres paisajes diferentes:
- El área de cumbres, cubierto de nieve gran parte del año, perteneciente al grupo metamórfico, conformado por oscuras pizarras esquistosas, modelado por el relieve glaciar más meridional de Europa, y que alberga una valiosa comunidad de plantas e insectos, únicos en el mundo. Este excepcional espacio es el corazón del Parque Nacional de Sierra Nevada.
- En el plano intermedio, se presentan las calizas y dolomías, de color blanquecino, de la baja y media montaña, con bosques de pinos y encinas atravesados por angostos barrancos y escarpadas cresterias, como los Alayos de Dílar (1986 metros).
- Por último en el plano inferior vemos la orla sedentaria de conglomerados y arcillas rojizas, cuyas estribaciones alcazan a la misma Granada, concretamente a la parte más antigua de la ciudad, el albayzin y la Alhambra.
Desde este interesante mirador es posible disfrutar todo el año del majestuoso vuelo del
Águila Real sobrevolando el valle del río Genil. En época estival, es fácil ver el
Águila Calzada o águila Culebrera. También podemos contemplar algunas especies invernantes como el
Mirlo Capiblanco o algún tipo de zorzal. Otra fauna que está presente en este entorno es la
Cabra Montés, contando Sierra Nevada con la mayor población del mundo de este ungulado. También es hábitat de especies como el
Zorro, Jabalí o el Gato Montés.
Para concluir añadir que en las inmediaciones del mirador transita el legendario
Camino de los Neveros, recorrido tradicional para bajar la nieve hasta la capital. Los hombres de los pueblos de la zona, durante los meses de verano ascendían a las cumbres de Sierra nevada donde la nieve era entonces permanente, y después de extraerla, emprendían de noche el regreso a la ciudad de Granada, para evitr los rigores del sol, donde procedían a su distribuición y venta como producto terapéutico y refrescante.