La plaza Ezkurdi es el corazón del Durango actual.

La llegada del ferrocarril en 1882 acentuó la vida social y festiva de esta plaza que contaba con frontón abierto, atrayendo bares, cafés y hoteles. Desde finales del siglo XIX la burguesía local construyó aquí los hermosos edificios historicistas y regionalistas de la calle Zumalakarregi.
El quiosco de música, el arbolado, la fuente, las esculturas, nos evocan un lugar lúdico, de paseo y encuentro.
Es también donde recordamos la figura de Fray Juan de Zumárraga, primer obispo y arzobispo de México.
Es una plaza con acceso al frontón y a la recién inaugurada estación de Ferrocarril de Euskotren y está dotada de sala de exposiciones, zona verde y parque para los más pequeños.