
Ha llegado el momento de admitir que este juego me ha transformado. Yo ya no soy la persona que era, mis prioridades son otras. Os sorprenderá esta confesión, lo sé, pero lo tengo que decir: primero el geocaching, segundo el geocaching y por último, si sobra tiempo, la familia, siempre y cuando me dejen hablar de geocaching.
Esta nueva cajita tiene como objetivo observar detrás del visillo. El pasado verano supe que el geocacher hopehope tiene colocado en Barcelona un caché en su misma calle, con el fin de espiar a los buscadores. Y a mí se me ha antojado tener mi propio caché espía. El suyo se llama "Gran Hermano" pero como en Salamanca ya tenemos nuestro propio "Big Brother", al mío le he puesto este nombre para que sepáis que os estaré observando mientras buscáis, con las gafas puestas, los ojos ligeramente apuñados para enfocar mejor (soy miope) y con todo el interés del mundo para después poder contarlo, como haría cualquier buena mujer con sus vecinas de, pongamos, yo qué sé, La Hoya, ese pueblo sin rima.
Como supongo que la mayoría no sabéis dónde vivo y por si no os habéis dado cuenta aún que este juego tiene las letras gordas porque se busca con coordenadas gps, os diré que este caché está escondido en el parque Valhondo, frente a mi casa.

El CACHÉ: lost to the river, aquí tengo que confesaros otro secretito, y es que yo quise hacer uno de esos cachés guays mimetizados con el entorno y aunque al verlo no os lo vais a creer, os prometo que lo intenté con todas mis ganas. Si existiese algún certamen de premios al caché peor mimetizado del mundo este ganaría el primer puesto, porque estar está, pero mimetizado no. En fin, lo bueno es que os resultará fácil encontarlo y aprenderéis qué es lo que no hay que hacer nunca si quieres esconder un caché que se integre en el entorno como un camaleón. Esperemos que dure, suerte y gracias por venir hasta aquí.