Cuarta entrega de la serie “La Guarida de…”.
En esta ocasión recupero de la memoria de la mitología popular valenciana a unas criaturas fantásticas y sutiles, diminutas y etéreas. Son seres semidivinos que viven entre éste y el ultramundo, con conexiones importantes con la naturaleza, de la cual, son sus protectoras. Las hadas son atractivas y les gusta seducir a los hombres. Se clasifican entre benéficas y perversas cuyas órdenes deben cumplirse estrictamente so pena de terribles castigos. Son grandes conocedoras del poder y las virtudes de las palabras, las leyendas y las hierbas, que les permiten mantenerse jóvenes y bellas, así como acumular grandes riquezas.
Las hadas están ligadas muy estrechamente a la naturaleza, ya que no solo sienten un gran apego hacia ella sino que su energía vital depende directamente de la presencia vegetal en el ambiente en el que se hallen. La armonía de las hadas con la naturaleza les permite aprovecharla al máximo, obteniendo de ella alimento, vivienda y cualquier utensilio o material que puedan necesitar, además de ungüentos, sustancias o antídotos. Valoran la vida más que cualquier otra cosa, tanto animal como vegetal, por lo que las mejores curanderas y parteras son las hadas y nunca dañan una planta, ni matan a no ser que al hacerlo se salve más vidas de las que cueste. Para ellas el peor crimen posible es talar o provocar un incendio forestal, tanto por el número de vidas que se pierden en él como por las funestas consecuencias para el equilibrio del bosque; el castigo consiste en convertir al culpable en una grotesca roca. En el bosque suelen hallarse desnudas, cubriéndose con materiales vegetales cuando se muestran ante otras razas y con prendas de vestir convencionales. Cada hada está hermanada con la flor que germinó el mismo día y en el mismo lugar en ella nació. Todas las hadas poseen una magia innata ligada al mundo vegetal, con la que son capaces de acelerar el crecimiento de las plantas, modificar su forma o aprovechar las propiedades especiales de ciertos tipos de vegetales; también son capaces de detectar la energía emitida por los seres vivos, viéndola en forma de aura. La variedad de labores que llevan a cabo las hadas es casi infinita además de cantar y bailar, ayudan a los hombres en el campo, ejercen su control sobre el tiempo protegiendo las cosechas. Durante muchos meses ellas esperan impacientes la llegada de la primavera. También saben el día exacto en que brotaran las primeras flores pero prefieren mantener el secreto. A través de los años, las leyendas de la zona, sostuvieron que el lugar más mágico de su reino son los llamados “Anillos de Hadas”. Las hadas creaban los anillos cada vez que tenían una celebración y lo construían cerca de su casa. Un anillo en la tierra, o sobre las hojas caídas, significaba que las hadas bailaron en círculo en ese lugar. Las setas de hongos y las piedras en el interior del anillo actuaban como asientos para que las hadas descansen durante su celebración. Estos anillos se consideran de buena suerte o de buen presagio. Se creé que estos círculos indicaban abundante fortuna como tesoros escondidos. Eso sí, si te atreves a entrar en un anillo de hadas, muchos mitos advierten, que puedes llegar a ser invisible para el mundo de los mortales, que no puedes escapar de allí, y serás transportado instantáneamente al reino de las hadas. Para los que crucen el límite existente entre el mundo humano y el de las hadas, que sepan que el tiempo y el espacio cambian, y que un segundo o un minuto podía ser un día o una semana..

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Desde el parking, y siguiendo las indicaciones del GPS, hay que seguir en todo momento una senda, cuando lleguemos al Waypoint de referencia, donde encontraremos una amanita ovoidea blanca con un caracol blanco en lo alto (VER FOTO), nos desviaremos a la izquierda por una pequeña senda que nos introducirá al fantástico Reino de las Hadas. Desde allí, siguiendo las indicaciones del GPS, deberemos localizar tanto la Guarida de Les Fades (donde encontraremos el Logbook para registrar nuestra visita y el Certificado FTF para el primer geocacher) como el Tesoro de Les Fades (donde encontraremos objetos intercambiables).