Desde hace años se puede leer este cartel desde la autovía V-21 a la entrada de Valencia. Se trata de la barraca de Cucaló y fue la vivienda de una familia de labradores hasta hace casi medio siglo. Cuando sus habitantes se mudaron a una vivienda más amplia y confortable, siguió cumpliendo un papel de habitación ocasional en medio de la explotación agraria de la familia, donde se guardaban además aperos de labranza y se criaban animales de corral.
Hace 40 años, la familia Lladró se interesó por la barraca. La firma de porcelana pensó que el edificio sería un lugar "perfecto" para realizar algunas recepciones y eventos sociales ya que la construcción, rodeada de bancales de huerta, se encuentra en un marco incomparable. La barraca tomó un aire bien distinto al convertirse en un centro didáctico que se abrió al público como Museo de l'Horta. Los escolares fueron sus principales visitantes ya que en este entorno descubrirían cómo funcionó antaño la huerta y cuáles son los productos que se cultivan en la actualidad. La Barraca Didáctica fue todo un éxito y contó con el patrocinio de la Diputación de Valencia, en cuya red de museos quedó encuadrada hasta que llegó la crisis y cesaron las subvenciones.
La Barraca de Cucaló espera un nuevo dueño tras la decisión de la familia Lladró de deshacerse de un inmueble por el que han pasado miles de personas, que ha tenido diferentes usos y que se alza, en pie y majestuosa junto a la carretera, para recordarle a todo aquel que la mire lo que antaño fue la huerta valenciana y la vivienda de sus labradores.
