Altos Hornos de Vizcaya
El conjunto de la fábrica original de Altos Hornos de Vizcaya tenía tres áreas, diferenciadas geográficamente, correspondientes a los tres talleres iniciales y al de San Francisco de Mudela.
En 1918 La empresa compró en Barakaldo los terrenos donde se ubicaron los Altos Hornos de Bilbao. La mayoría de las instalaciones han sido derribadas y actualmente no quedan más que diversos edificios de administración y varias naves que hasta la década de los 60 acogieron trenes de impresión, trenes estructurales y hornos de recalentado.
Las otras dos áreas estaban en el término municipal de Sestao. Acogían el viejo taller de cañones, unido a los talleres mecánicos y de fundición.
En la tercera se encontraba el Alto Horno «1», declarado Patrimonio Cultural en 1999 y el único alto horno conservado actualmente. Estaba en la plataforma de trabajo artificial de la antigua fábrica de Altos Hornos de Vizcaya, en Sestao, junto al ferrocarril de RENFE. En esta área se situaban casi todas las actividades productoras de la empresa: tratamiento de materias primas, baterías de coque, altos hornos, acerería, fundición continua... Parte de las instalaciones estaban destinadas a la producción de coque: silos de carbón, naves de molido y triturado, torre de carbón y de refrigeración. Además de ese conjunto el área incluía la antigua subestación IV, la nave del tren continuo y de almacenado de hierro y el edificio de la escuela de aprendices.
El horno "1", de tipo americano, era una instalación de corte vertical. Tenía una cuba continua y su carcasa era de chapa soldada cuya parte inferior estaba cubierta de materiales refractarios. Las tres características técnicas que definían a la instalación eran las siguientes: tragantes de chimenea doble y crisol para distribuir mejor la carga en el interior y evitar escapes de gas, apoyados en pilares circulares. Tenía numerosos elementos complementarios como tres pequeños hornos con sus chimeneas, salidas de gas con sus separadores de polvo, plano inclinado de carga del horno y nave de fundición. Los tubos de salida recogían los gases derivados de los hornos y dichos tubos acababan en el colector que los llevaba a la depuración en seco; se reutilizaba una parte de esos gases para calentar los hornos. Se utilizaba una vagoneta para transportar las cargas. En la nave de la fundición, donde se apilaba la escoria y el arrabio, se encontraba una perforadora neumática y un cañón eléctrico, utilizado para abrir y cerrar el sumidero.