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Trincheras Llanos de Silva Traditional Cache

Hidden : 4/3/2016
Difficulty:
1.5 out of 5
Terrain:
1.5 out of 5

Size: Size:   small (small)

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Geocache Description:


  

 
    La GUERRA CIVIL ESPAÑOLA   tuvo lugar entre el 18 de julio de 1936 y el de abril de 1939. En Granada, la provincia quedó partida en dos muy pronto. La línea de división se situó en las sierras, por ser lugares con un buen control visual y con ventajas para organizar la defensa. A partir de septiembre de 1936 el frente fue estabilizándose, hasta quedar estancado. Partía del puerto de Motril en dirección norte, hasta el pico del Veleta, situado a 3.395 metros de altitud. Desde este punto la línea continuaba en dirección noroeste, atravesando parte de Sierra Nevada y de las Sierras de Quéntar, de Beas, de la Alfaguara, de la Yedra y de Cogollos, para continuar en la misma dirección en su paso por Moclín y Tózar, hasta alcanzar la provincia de Jaén. En el Arco Noreste de la Vega de Granada el trazado tenía más de cuarenta kilómetros de recorrido, e incluía varios centenares de puntos fortificados. El frente se mantuvo estable, y solamente tuvo movimientos importantes en la zona del Peñón de la Mata (Cogollos Vega), en donde se situó la mayor actividad durante todo el periodo.

    La construcción de las posiciones defensivas dependía de lo accidentado que fuese el terreno y de los recursos disponibles. En las sierras se aprovecharon los puntos más altos de los cerros para instalarlas. Normalmente, lo primero que se hacía era situar los nidos de ametralladora. Inmediatamente después se rodeaba el sitio con alambradas de espino. Una vez protegido, se construían los pozos de tirador y los puestos de tiro, observación y escucha. Casi siempre estaban ocupados por dos o tres soldados y se hacían antes en la línea de vanguardia, que miraba al frente. El siguiente paso era levantar las estructuras localizadas en el área más resguardada, la de retaguardia. Este era el lugar en que estaban tanto las habitaciones o albergues en los que descansaba y hacía vida la guarnición, como los refugios para cobijarse, los depósitos de munición, los de agua y de víveres, así como los puestos de mando de los oficiales. Por último se construían las líneas de parapetos y se excavaban las trincheras para conectar todas las instalaciones. Los encargados de realizar las obras solían ser los zapadores, llamados así por la pala corta que tenían para cavar, conocida como zapa. En teoría, las posiciones de los dos bandos debían seguir un sistema parecido, pero en la práctica existían diferencias importantes, por lo que es fácil distinguirlas a simple vista.

- En el republicano las estructuras se construían con piedras y tierra, levantando muros gruesos de mampostería. En general, las trincheras y los parapetos tenían un recorrido largo, y se aprovechaban para empotrar pequeños pozos de tirador. Las habitaciones y los refugios se solían excavar por debajo del nivel del suelo, siendo necesario forrar el interior con piedras.

- En el bando nacional los materiales eran más sólidos y duraderos. El cemento, que se traía de Sierra Elvira, se utilizó de forma corriente en las obras, combinado con arena, piedras, ladrillo, hierro, acero y madera. Las principales construcciones se blindaban con encofrados de hormigón que llegaban a superar el metro y medio de espesor. Son muy característicos los refugios contra artillería con dos entradas y forma de “U”, los puestos de mando de planta rectangular, los pozos de tirador semicirculares o con forma de media luna (denominados entonces como corchetes), y los grandes nidos de ametralladora circulares o “quesos”, que es como se conocen en algunas localidades del territorio.

    Las comunicaciones entre los pueblos y en el propio frente se siguieron realizando por los caminos que ya existían. Pero también se llevaron a cabo continuas mejoras gracias al aprovechamiento de antiguas carreteras, carriles y senderos, o a la construcción de otros nuevos. Para realizar el transporte había grupos de intendencia a lomo, con caballos y mulos, y de transportes a motor, con camiones y otros vehículos. También se organizó toda una red de transmisiones por teléfono, telégrafo o por radio, que dio cobertura a los principales puntos urbanos y a las posiciones defensivas.

    El medio montañoso de la comarca afectó al movimiento y abastecimiento de las tropas, de ahí el valor que tuvieron los animales de carga. Pero sobre todo fue decisivo en el día a día, en las condiciones de vida que soportaron los soldados en las trincheras. La mayor parte de las posiciones están en cerros que superan los 1.300 metros de altitud. Los inviernos de la Guerra fueron muy crudos, sobre todo el de 1937-38, considerado como uno de los más fríos de la década de los años treinta. En ocasiones, cuando se hacía imposible encender una hoguera o quedarse cerca del fuego, se inventaban otras maneras de calentarse, por eso es frecuente encontrar latas agujereadas, reutilizadas como auténticos braseros portátiles en las fortificaciones. Una de las principales preocupaciones en las trincheras era la alimentación. No siempre se podía repartir rancho de campaña, sobre todo en primera línea, y especialmente en zonas escarpadas. Por eso, cada posición tenía una provisión de comida para varios días. Entre los productos almacenados había garbanzos, judías, tocino o chorizo, y eran empleados para la preparación de comidas en caliente. El resto, como higos, chocolate, latas de sardinas, de caviar, de salmón, de carne asada, de guisado, de leche condensada, etc, eran consumidos en frío y se entregaban a los soldados con sus abridores.

    El agua se conservaba en cubas, garrafas o depósitos construidos bajo tierra en los mismos emplazamientos. Los soldados tenían derecho a una ración diaria de aguardiente o coñac. En algunas ocasiones para infundirles valor también se les repartía un licor o coñac muy fuerte, conocido como “saltaparapetos”. Todavía podemos encontrar latas, vidrio y todo tipo de objetos relacionados con la alimentación en los enclaves defensivos o en las cercanías. Según testimonios de personas de la época, las mujeres de los pueblos también se encargaron de preparar comidas y repartirlas entre los soldados. Pero no solo eso, durante la Guerra Civil continuaron con las tareas de los hogares y parte de los trabajos del campo. Algunas mujeres se comprometieron en las actividades del propio frente, o en la asistencia en retaguardia. Participaron en la realización de servicios auxiliares, sanitarios, en la formación cultural, profesional, en trabajos industriales, etc. Pero, aunque se va reconociendo su labor, la mujer sigue siendo la gran olvidada de este acontecimiento.


    La trinchera de los Llanos de Silva, en la cual te encuentras, perteneció al 2º Sector "Güevéjar" del bando nacional desplegado en el centro de la División, ocupa un frente que abarcaba 21 kilómetros de longitud, con los Centros de Resistencia IV, V y VI. Ocupando una primera línea comprendida entre la posición defensiva de los Tajos de Silva, a 12 kilómetros al noroeste de Granada, y la posición defensiva de la cota 1243 en el curso alto del río Darro, a 11 kilómetros al noreste de Granada.

Additional Hints (Decrypt)

N ybf cvrf qry áeoby ra han crdhrñn tevrgn.

Decryption Key

A|B|C|D|E|F|G|H|I|J|K|L|M
-------------------------
N|O|P|Q|R|S|T|U|V|W|X|Y|Z

(letter above equals below, and vice versa)