Antoni Cumella i Serret (1913 – 1985) fue un ceramista español, y uno de los ejemplos artísticos del mejor espíritu catalán contemporáneo, que supo combinar arraigo y cosmopolitismo, tradición y modernidad.
Su formación como ceramista tuvo lugar junto a su padrasto alfarero al que consideró su maestro. Al tiempo, asistió durante un periodo de un año a la Escuela Industrial de Barcelona. Sus primeras exposiciones fueron de pintura y escultura.
Al principio de su trayectoria artística se centró en la cerámica objetual, campo donde incorporó la nueva investigación informalista. En 1953 realizó sus primeras placas de cerámica esmaltadas, que evolucionaron hacia la escultura y el mural escultórico. Su constante experimentación en el ámbito de las formas, las texturas, los tonos y los matices lo llevó hacia el terreno pictórico y el lenguaje arquitectónico. En 1955 llevó a cabo su primera gran exposición en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, la cual marcó un hito importante en su carrera como ceramista.
En 1980 se le concede el Premio Nacional de Artes Plásticas. En 1982 le son otorgadas la Creu de Sant Jordi y la Medalla de Oro del FAD, y es nombrado Hijo Predilecto de la Ciudad de Granollers. En 1984 realiza la Medalla del Parlamento de Cataluña.

Su obra es caracterizada por una notable pasión investigadora orientada hacia la creación de nuevas formas. Contiene sugerentes contrastes entre diferentes grosores o anchuras, entre la solidez y rotundidad de ciertas formas y tactos y la delicadeza de otras vasijas. En las piezas por él realizadas se puede apreciar tanto la fuerza y la seguridad que ocultan las suavidades y sutilezas de sus superficies como la sensibilidad que sostienen las obras más grávidas y macizas. Su obra ofrece una enorme variedad de tamaños, formas, tonos y matices de color. Sus placas suponen una incursión en el terreno pictórico; los dibujos de las mismas están realizados con pinceladas y trazos nerviosos que recorren el espacio, con puntos en negro o en color, incisiones e impresiones. De las placas derivan los relieves, verdaderas arquitecturas de raíz gaudiniana.
Tiene en Madrid dedicada una calle, justo donde se encuentra escondido el caché.
Como curiosidad que nada tiene que ver con la biografía relatada, contar que en esta calle residió durante años la actual Reina de España, Dª Letizia Ortiz, en el domicio de sus padres. Hasta hace no mucho tiempo, seguía viviendo aquí su madre, Paloma Rocasolano.
Sed discretos, y feliz geocaching! 😄