Olifante
Suena el olifante, es la llamada a la batalla, las tropas que nos sitian desde hace algunos días están tan confiadas, que nos será fácil hacer todo para lo que nos han adiestrado. Los mas inexpertos abren el portón, retirando el gran tronco de árbol que atrancaba la puerta y aquí estamos frente a ellos, tras nosotros nuestros vecinos, amigos, familia que esperan seamos dignos de ser los defensores de la ciudad. La primera horda apenas hace mella en nosotros, como si de una cola de enemigos esperando su turno, uno a uno, van cayendo delante nuestra.
Volvemos escuchar el olifante y avanzamos para salir por el portón y situarnos delante de nuestras murallas, desde aquí nos ven mejor, nuestro escudo muestra el emblema de nuestra urbe, manchado con la sangre de nuestros enemigos y de algún que otro compañero de bando.

Es la hora de gritar y golpear con la espada nuestra coraza, haciendo el máximo ruido posible para amedrentarles y engrandeciéndonos para crecernos aun mas. Y la segunda oleada se planta frente a nosotros, esta vez tocamos a mas, ya que en el campo abierto somos uno de nosotros por cada cuatro adversarios. Esto no es problema y junto a nosotros yacen en el suelo, tantos como se atrevieron a desafiarnos.

De nuevo el olifante resuena en el horizonte y es así como lo hace durante toda la batalla, hasta que el ultimo enemigo cae y podemos alzar el grito de victoria. En el tiempo perdurara la leyenda del olifante, el que nos llevo a la victoria, este instrumento de viento tallado a partir del colmillo de elefante y que sonó en cada una de las batallas a las que acudimos.
Ahora nosotros, descendientes de aquellos soldados y mas de mil años después de la ultima vez que sonó, debemos hacernos con esta reliquia, EL OLIFANTE DEL GEOCACHING, dirígete al lugar que marcan las coordenadas, respétalo y no dejes que sea descubierto por los descendientes de aquellos que lucharon contra nuestro pueblo.