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La cueva de La Cubilla es una espectacular cueva que se creó hace millones de años con una entrada que supera los 90 metros de altura. Esta inmensa boca es el principio de una inmensa galería que atraviesa toda la peña caliza de Helguera hasta salir al pueblo de Montealegre.
La galería ha sido formada por años y años de excavación de las aguas del arroyo Ontalvilla. Este arroyo, que nace a los pies del monte Cerredo, recorre un valle que no tiene salida. Por ello, tras alcanzar el punto con menor altitud del valle, el río desaparece en un sumidero debido a la porosidad de la piedra caliza. El agua se filtra y forma una vía de escape a través de pequeñas galerías que con los años se han transformado en grandes cavernas.
La Cubilla no es más que una entrada a la enorme cavidad de La Lastrilla que tiene varias bocas abiertas en el fondo del valle de Sámano. Surgencia activa con dos pisos fósiles por encima que forma, junto con la cueva de La Cubilla, uno de los sistemas más importantes de la región, con más de 13 km de desarrollo conocido. Posee tres amplias bocas de entrada, siendo la más interesante la superior, que es fósil, ya que en ella se localizan las manifestaciones artísticas. En las dos bocas secas aparece un ingente yacimiento arqueológico. La galería superior es rectilínea y amplia, comunicando en su final con los dos pisos inferiores.
La cavidad de La Lastrilla posee numerosas evidencias prehistóricas. Las manifestaciones rupestres, algo atípicas, caben ser asignadas a una fase antigua del Paleolítico Superior (Gravetiense o Solutrense). Fue hallada por el Equipo de Camineros de la Diputación en los años cincuenta del pasado siglo. Ha sido reiteradamente explorada por el Grupo Espeleológico “La Lastrilla”, a quien se debe el descubrimiento de las manifestaciones rupestres paleolíticas. En el vestíbulo de la segunda boca aparecieron algunos fragmentos de cerámica a mano, entre ellos una vasija completa; además se practicaron sondeos, hallándose niveles arqueológicos oscuros, de los que los superiores contenían abundantes restos óseos, predominando los de ciervo y abundante industria lítica. En el vestíbulo superior se hallaron tres enterramientos individuales, dos de ellos en recodos laterales y con interesantes ajuares, y el tercero, en el interior de la galería, estaba debajo de una estructura tumuliforme compleja, con ajuares. En una salita concrecionada con bloques, aparecieron una pequeña vasija cerámica, un colmillo de jabalí con varios agujeros de perforación.
Antiguamente a la Cueva de La Cubilla se la conocía como la cueva de Romartín. La historia dice que Romartín, era un carbonero de la zona, que harto de la explotación de los terratenientes de la época (mediados del siglo XVIII) abandonó todo contacto con la gente, para vivir en esta cueva como un hombre libre. Buen conocedor de la zona, vivía de lo que la naturaleza le daba. Dicen que ante el miedo de que cundiera el ejemplo de su vida, algunos intentaron apresarle, pero nunca más se supo de ellos...Aún dicen, que cuando alguien hace fuego en esta zona, se aparece Romartín para apagarlo y castigar a quien no cuida su bosque...
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