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QUINTANILLA DEL MONTE Traditional Cache

Hidden : 8/12/2018
Difficulty:
1.5 out of 5
Terrain:
1.5 out of 5

Size: Size:   other (other)

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Geocache Description:


QUINTANILLA DEL MONTE

 

 

Es un municipio de España, en la provincia de Zamora, comunidad autónoma de Castilla y León.
Tiene una superficie de 21,71 km² con una población de 108 habitantes y una densidad de 4,97 hab/km².
El municipio es atravesado por el río Navajos, también conocido como arroyo Bustillo o Ahogaborricos, afluente del Valderaduey.
Su actividad principal es la agricultura y ganadería.

 

Quintanilla es un topónimo muy común en el norte de España.
Una quinta designaba inicialmente "la quinta parte de la producción que el arrendador (llamado quintero) entregaba al dueño de una finca"; más tarde se aplicó la denominación de quinta a esa misma finca rústica o granja.
Derivado de "quinta" es la palabra quintana, con el mismo significado; pero es de suponer que, al ir creciendo tales "quintanas", pasarían a ser sinónimas de aldea.
Quintanilla no es más que un derivado de quintana, El determinativo "del Monte" es por estar a la orilla del Monte Raso, de las Urnias, del monte de las encinas, y así se distingue de los demás pueblos, que se denominan Quintanilla.

 

Estuvo esta zona ocupada por los Vacceos porteriormente, fué parte de la zona Cluniense Romana.
Los Godos lo llamaron “Campi gothorum”, de ahí el nombre de Tierra de Campos.
En el siglo X fue repoblada por Alfonso III, posteriormente perteneció al Reino de Leóal heredar el hijo de AlfonsoIII García I de León.
En el siglo XIII Quintanilla pertenecía a Bermudo Patriz.
En el siglo XIV Quintanilla pasó a manos de los Fernández de Velasco, duques de Frías, pasando por este hecho a depender de Burgos.
Se integró en la denominada Provincia de las Tierras del Condestable, si bien en otros ámbitos siguió dependiendo del Notario Mayor del Reino de León.
Tras la pérdida de la condestabilía de los Velasco en 1711, Quintanilla junto al resto de la Tierra de Villalpando dejó de pertenecer al territorio conocido como Provincia de las Tierras del Condestable, pasando a hacerlo de León, en cuya provincia aparece integrado en 1786
Finalmente, con la creación de las actuales provincias en 1833, Quintanilla del Monte quedó adscrito inicialmente en el partido judicial de Medina de Rioseco, en la provincia de Valladolid,​ si bien tras las reclamaciones de los concejos del área villalpandina, quedó plenamente integrado a partir de 1858 de la provincia de Zamora, dentro ésta de la Región Leonesa.​

Su edificio más significativo es su iglesia de Santa María de la Asunción, construida el pasado siglo ya que la anterior, localizada junto a esta de nueva planta, fue destruida por un incendio.
La mitad de esta parroquia derruida en otros tiempos fue Hospital y la otra mitad de Regla de San Isidro.


Llegando al pueblo encontramos el Paredón de Amaldos, aldea que quedó yerma en el siglo XVII. Tal muro formó parte del campanario de su desaparecida iglesia, consagrada al Salvador. Inquieta ahora su precario equilibrio, ya que su base se halla muy corroída, debilitada al haber arrancado piedras de ella. Amenaza que vaya a derrumbarse de un momento a otro, perdiéndose para siempre.

 

El antiguo templo parroquial, al llegar a sus proximidades comprobaremos que, a pesar de su evidente grandeza, su estado actual es el de ruina.
Tal realidad es una doliente herida clavada en la sensibilidad de los vecinos, los cuales añoran su riqueza y suntuosidad cuando aún se hallaba íntegro.
Un incendio sucedido el 15 de mayo de 1975 provocó la pérdida de su retablo mayor, formado por valiosas pinturas y luego, un intento mal planificado de restauración causó el hundimiento de las techumbres, dejando al monumento malparado y en total abandono. Aunque las cubiertas se hallan desplomadas, los muros resisten sólidos y la espadaña mantiene la arrogancia originaria, alzada sobre la fachada del hastial. Dada la ausencia de canteras de piedra en el término, utilizaron como elementos de obra los cantos que aparecen al arar en ciertos pagos. Tramaron tan precarios materiales con pericia, utilizando gruesas llagas de mortero. Para la portada se reservó una arenisca de mejor calidad, dispuesta en un par de archivoltas apuntadas, con las que se enmarca un arco de acceso de la misma forma. Haciendo de soportes vemos parejas de columnas, rematadas por capiteles decorados con grandes y esquemáticas hojas que se doblan en las puntas. Surgió así una interesante obra gótica, posiblemente del siglo XIV, vestigio de un templo primitivo que debió de ampliarse más tarde hasta conseguir las grandes dimensiones que ahora se aprecian.

Debido al tremendo esfuerzo económico que se precisaba para reparar ese recinto, tras el derrumbe se optó por construir una iglesia nueva, ubicada a pocos pasos de la antigua. Surgió así un edificio de ladrillo de líneas modernas, bien resuelto, dotado de una pequeña torre. No hay duda que resulta cómodo y funcional, pero carece del ensueño y la prestancia de su antecesor.

En un rincón cercano a la iglesia se ubica un viejo pozo del que antaño se surtieron los vecinos para aprovisionarse de agua. A él acudían las mujeres con cántaros y con herradas, en un ir y venir presuroso que contrasta con la permanente soledad de nuestros días. Lo que ahora se ve es un perfecto brocal de piedra, formado por sillares bien encajados. Al quedar inútil y sin servicio, para evitar accidentes se ha cerrado su boca con una placa de cemento.

Desde las iglesias llegamos, tras pocos pasos, a las proximidades de la laguna de la Cárcaba, zona húmeda que se ubica al norte del casco urbano. Es un espacio cubierto de cañaverales que en origen debió de ser un meandro abandonado del arroyo de Bustillo o Ahogaborricos, cauce fluvial, afluente del Valderaduey, que drena el término local. Existe constancia documental que allí ocurrió un hecho luctuoso durante la Guerra de la Independencia.
Una moza del lugar fue violada por dos soldados del ejército napoleónico. Ante esa afrenta, el hermano de la muchacha, persiguió a los abusadores y con la ayuda de otros hombres consiguió matar a uno de ellos. Advertidos los mandos de militar asesinado, enviaron un destacamento en son de venganza. Amedrentados, los habitantes buscaron escondite donde pudieron, ocultándose muchos de ellos entre los carrizos de la laguna. Allí fueron descubiertos y atacados con sables. Murieron cuatro de ellos e hirieron muchos más.


Al lado de esos espacios acuáticos quedan las campas que antaño fueron aprovechadas como eras. En una de ellas se mantiene en buen estado un chozo de tapial. Es el único conservado de los diversos que existieron. Eran chamizos utilizados para guarecerse mientras trillaban y para guardar los aperos y herramientas. Se les denomina hornos, sin duda por su forma cupular tan característica. Un poco más hacia el oriente se alza un magnífico palomar, ejemplo admirable de ese tipo de construcciones tan peculiares de la comarca. Este de aquí posee planta cuadrada, se cubre con tejadillos escalonados y dispone de cresterías ornamentales.
Dado lo despejado del terreno siempre te preguntas dónde estaría ese «Monte» que proporcionó apellido al lugar. Tal calificativo se adoptó para distinguir a esta Quintanilla de su sinónima «del Olmo», tan cercana.
Pero al avanzar por aquí, apreciamos con sorpresa que sí perdura el bosque originario, o al menos un retazo de él. Lo descubrimos tras avanzar algo más de un kilómetro y descender a un vallejo recorrido por el arroyo del Viso.
Allá, en las suaves cuestas fronteras se extiende un viejo encinar, parte sin duda del antaño extensísimo Monte el Raso. Contiguo se alza el cerro de San Marcos, de especial significado en el costumbrismo local.
Antes subían hasta él en rogativa el día de la fiesta de ese santo y ahora lo hacen el llamado domingo tortillero, fin de semana anterior al domingo de ramos.

 

A 2 km de Quintanilla del Monte, junto al Teso Grande de la Maya, se sitúa el paraje donde se dice se asentó la legendaria ciudad de la Maya. Es un viejo desolado enaltecido por la imaginación popular, pues no existen testimonios ni documentales ni arqueológicos que señalen un asentamiento humano populoso. La leyenda popular cuenta que fue fundado en tiempo de los celtas y engrandecido por los romanos, los cuales lo habrían denominado Maya Appia, Maya la Rica. Acusan a los bárbaros como sus destructores, pues se cebaron con su opulencia, arrasando toda la urbe para no resurgir ya nunca más. En el paraje habrían aparecido ciertos huesos al arar, pertenecientes a la que fuera alguna de sus necrópolis.

Desde un punto de vista botánico, se trata de un monte poblado por especies como el pinus pinea, pinus pinaster y pinus nigra.
Se halla presente el quercus rotundifolia y de manera muy aislada crataegus monogyna, cistus ladaniferus y populifolius así como chamaespartium tridentatum.


Festejan a San Antón (17 de enero), con misa, bendición de animales y subasta de dones. Celebran los Carnavales, organizados por un grupo de mujeres y con especial animación por parte de los más pequeños. Celebran el Domingo Tortillero (domingo anterior a Domingo de Ramos), jornada campestre de fiesta, subiendo con la comida al cerro de San Marcos. Honran a San Marcos (25 de abril), y a San Isidro, santo protector de aguas y tormentas (15 de mayo), con misas, procesiones y bendiciones de campos.

Additional Hints (Decrypt)

N ha cnyzb qry fhryb.Ynqevyyb ebwb

Decryption Key

A|B|C|D|E|F|G|H|I|J|K|L|M
-------------------------
N|O|P|Q|R|S|T|U|V|W|X|Y|Z

(letter above equals below, and vice versa)