Es demasiado fácil para dar demasiadas pistas.
Una vez dejamos el coche atrás. Podemos cruzar el puente tranquilamente y el caché lo tenemos justo delante.
Recomiendo que aprovechéis para acercaros hasta el Monasterio, arriba, además de las vistas y el río, dispone de un bar que aunque no está abierto todo el año, quizá tengáis suerte de poder sentaros a descansar.