

¿Un Jardín de Fósiles?
Podría decirse perfectamente que lo es, aunque en esencia, en realidad nos encontramos en un Jardín Botánico. Este jardín recoge y pretende preservar las distintas especies del Geoparque Villuercas Ibores-Jara, dándole relevancia también a la flora de la zona. Además de esto, resulta que es todo un museo al aire libre del Geoparque, ya que en su construcción se encontraron y utilizaron muchas rocas que contienen fósiles de diversos tipos.
Promovido por el Ayuntamiento de Berzocana, el jardín botánico es un homenaje a la naturaleza, sobre esta idea se ha trabajado durante años, prácticamente desde la adquisición de la Finca de la Sierra. Para posteriormente haberlo dedicado a la memoria de Pedro Blanco Aldeano, quién fuera un gran promotor de la zona y del propio Geoparque.

Respecto a la ubicación se encuentra en un marco incomparable. Situado a gran altura, casi a 1000 metros en una ladera de vertiginosas paredes. Al pie de las fuentes de San Juan, que también dan agua al pueblo. Varios poyales de piedra sujetan la tierra donde antaño cultivaran productos de la huerta. Otras paredes marcan diferentes tablas separando los espacios en áreas diferenciadas. Junto al curso de la garganta hay grandes acumulaciones de piedras.
En cada uno de los espacios se intentan recrear diferentes ecosistemas del medio natural del Geoparque: Bosque de Rivera y Humedales van junto al río, cerca de allí está la zona de umbría y otra zona para la solana, en la zona más seca y árida del Jardín. También hay un área de plantas ornamentales y otra de huerto tradicional.
Muchas casitas de madera fomentan la anidación de pequeñas aves y los caminos nos ofrecen un agradable paseo.
Otros lugares de interés cercanos
Además del Jardín, el acceso a la zona nos brinda la visita las cuevas de la zona. Tres cuevas todas a menos de 500 metros de la pista que lleva hasta el Jardín Botánico harán de vuestra visita una verdadera gozada.

¿Cómo llegar hasta el Jardín?
Tomando la carretera desde Berzocana hasta Solana de Cabañas encontraremos una bifurcación o camino a la derecha que nos lleva hasta la zona. Se trata de una pista de tierra muy ancha, en la que lo único que os recomendamos es ir despacio. Pues ya sabemos que este tipo de firmes varía estacionalmente y da lugar a la aparición de baches.
Justo antes de llegar a los caches encontraremos la indicación de un Parking y una prohibición explícita de circular a los vehículos que no sean residentes de un establecimiento rural adyacente. Aquí ya sabéis que entra siempre el criterio geocacher. Si hay un elemento municipal y como en este caso no hay otra vía de acceso a pie, la gente suele pasar el vehículo. Nosotros respetamos la autoridad competente, aunque en este caso no sabemos si la prohibición es municipal o es cosa de los propietarios de la casa rural. No hay cadena y no es un lugar con entidad o vigilancia forestal como sí lo son otras zonas en las que no hay dudas.
No es nuestra guerra, lo que sí os podemos decir es que ya no hay donde dar la vuelta. Como es habitual en este tipo de lugares, ya no hay dónde girar. Si solo lleváis un coche podéis aventuraros a entrar y no tendréis problemas de maniobrabilidad. Nuestra recomendación es dejar el coche en la zona marcada como parking. Nos evitaremos problemas respecto a diferencias municipales y andaremos lo justo.
Desde aquí la distancia tanto a las cuevas como al jardín es mínima y merecerá mucho la pena. Recordad sed respetuosos y que está prohibido y penado robar fósiles.
Breve historia de los restos fósiles
La comarca de Las Villuercas y principalmente el entorno cercano al propio Pico Villuercas, representan uno de los puntos más atractivos geologicamente hablando de la Comunidad Autónoma de Extremadura. Su relevancia geológica les ha valido la consecución del título de Geoparque Mundial de la Unesco. Y es importante saber que encontramos aquí, mucho más que elevaciones montañosas.
Actualmente en las crestas de Las Villuercas destacan los canchos y las paredes cuasi verticales de las cuarcitas armoricanas. Que son, sin duda las rocas más visibles por ser las más resistentes a ese impresionante periodo de erosión y por lo tanto el testimonio del periodo Ordovícico, 200 millones de años más antiguo aún que el gran plegamiento hercínico.

Pero por encima de tan altas montañas, de las cuevas y las pedreras. Nos llaman la atención los restos fósiles. Para entender su existencia vamos a remontarnos a este gran plegamiento. ¿Qué se plegó? Principalmente se plegaron materiales que se habían sedimentado en el fondo, el fondo marino, todo esto lo fue hace quinientos millones de años y es por eso que en él se conservan intactas las huellas de los trilobites que iban surcando las arenas dejando pistas que hoy denominamos “crucianas”. Pasaron también otras especies, tanto animales como vegetales cuyos restos en las arenas fueron cementándose pasando a convertirse en areniscas silíceas las cuales al estar presionadas por nuevos materiales que iban depositándose sobre ellas fueron haciéndose más densas y compactas transformándose en la roca dura que hoy conocemos como cuarcitas. Durante esta transformación las huellas no se han modificado y hoy podemos verlas impresas en las rocas cuarcíticas en distintos lugares de las sierras villuerquinas, casi por todas partes.
Este geoparque es testigo de uno de los principales acontecimientos de la evolución de la vida: el origen y la radiación de los primeros animales. Algunos niveles de los estratos calcáreos depositados en el llamado Anticlinal del Ibor contienen fósiles del género Cloudina, característicos del período Ediacárico (635-542 millones de años). Cloudina carinata es el primer animal que genera un exoesqueleto mineralizado y es el precursor de la biomineralización generalizada que se produjo en los animales a principios del Paleozoico para que pudieran colonizar nuevos ambientes en los que alimentarse. Sin duda dio lugar a una fuerte expansión de la fauna marina que se ha recogido en el registro fósil como un gran evento de la evolución conocido como “la explosión biótica del Cámbrico”.
Los depósitos fósiles del geoparque hablan de ese suceso y del siguiente, la “gran radiación del Ordovícico” representada aquí por una abundancia excepcional de trilobites, braquiópodos, briozoos, equinodermos, moluscos (bivalvos y cefalópodos), y graptolites. Para conocerlos es mejor acercarse al Museo de Logrosán o al Centro de Interpretación de Cañamero y acordarse de que visitar Las Villuercas supone un compromiso con la conservación y que en modo alguno pueden recolectarse fósiles en el campo.
Ejemplos de fósiles del Geoparque
La biodiversidad marina era muy amplia y para que comprendáis mucho mejor los registros fósiles os vamos a echar una mano.

A continuación los ejemplos de fósiles como tal, algunos son del Geoparque, el Museo de Navatrasierra y el propio jardín.
Trilobites


Cruzianas


Braquiópodos

Briozoos

Equinodermos

Moluscos bivalvos

Moluscos cefalópodos

Graptolites

¿Cómo firmo este Earthcache?
Para poder registrar como encontrado este cache. Debéis dar con las respuestas correctas, que serán validadas por los propietarios del mismo, una vez se las hayáis enviado.
1. ¿Cómo se llaman las huellas del paso de los Trilobites? ¿El Jardín es un buen lugar para apreciarlas?
2. Mayoritariamente en las coordenadas y en todo el jardín puedes observar dos tipos de fósiles según nombre y procedencia. ¿Cuáles son?
3. A escasos metros de las coordenadas junto a la cabaña y cerca de la puerta. Si miramos a nuestros pies podemos ver un tipo concreto de fósiles. ¿Cuáles?
4. ¿Cómo es posible que haya tantos fósiles de origen marino aquí?