
El Negro o sombra (en Inglés, Black) es uno de los cinco colores de maná en Magic. Surge del poder de los pantanos y encarna los principios del parasitismo y la amoralidad (no siendo necesariamente inmoralidad). El símbolo del maná negro está representado por una calavera. En el sistema de colores, es aliado del azul y el rojo, y enemigo del blanco y el verde. Mediante la crueldad y el oportunismo, el negro busca el poder.
Ambientación
El negro puede ser resumido con una bien conocida frase: Ten cuidado con el número uno.
El color negro mira al mundo y ve una realidad simple: el poder manda. El poder dicta quien gobierna y quien perece. Y tanto si los débiles lo ven como si no, no son más que esclavos de los poderosos. La esencia del negro es ver el ego propio[6] como completamente inestimable, por lo que la idea de esclavitud, que no sería más que subordinar el ego a otro, es totalmente inadmisible. Así pues, para estar de acuerdo con sus percepciones y creencias, el negro simplemente debe descartar todas las obligaciones con tal de conseguir poder para sí mismo. No puede ser menos que un ser supremo no subordinado a nadie, poseedor de todo el poder en el universo; debe convertirse en omnipotente.
Para alcanzar la omnipotencia, el negro sigue una sencilla regla, no seguir las reglas. La vida es suficientemente complicada como para ponerse limitaciones. El negro busca cualquier oportunidad para salir adelante, y las aprovecha sin piedad ni vergüenza. La avaricia y la ambición son los mayores fuertes en la psicología interior del negro; la avaricia contrarresta la vergüenza, demandando siempre más, y la ambición contrarresta la humillación, jamás permitiendo comprometerse. Por supuesto, matar no es un problema para el color a veces tachado como "obsesionado con la muerte". El negro es afortunado por como los planos están poblados de seres vivos (no necesariamente cierto en todo el multiverso), ya que los seres vivos están sujetos naturalmente al terror y la desesperación, debilidades con las que el negro prospera sin piedad.
Los esfuerzos del negro se asientan esencialmente sobre dos pilares, que mecánicamente se desarrollan de la siguiente manera: el parasitismo, que es la disposición del negro a robar poder, y la amoralidad, que provee al negro de un acceso directo hacia sus deseos, otorgado sólo a los capaces de pagar su precio.
Antes de seguir, merece la pena destacar que el negro no puede crear algo de la nada. Recordemos que su visión del mundo es muy poco halagüeña. El negro es incapaz de imaginar la existencia de algo que no está ahí. En su lugar, el negro utiliza la liquidación y la anulación. Esto se explica en la Amoralidad más abajo.
Por otra parte, mientras que el negro no se limita a sí mismo, el mundo sigue dictando que el poder cede ante un poder superior. Es por ello que el poder en sí de un adversario no puede ser confrontado por el negro. Si esto fuera posible, el poder no sería poder. Por lo que cualquier poder consolidado en algo irreductible, sin partes débiles que puedan ser corrompidas desde dentro, no puede ser atacado por el negro. Ésta es la razón por la que la magia negra no tiene influencia sobre los artefactos y los encantamientos. Ambos son sencillamente magia permanente (una más mundana que otra), y la magia negra no puede hacerle mella.

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