La construcción forma parte del conjunto de poblados fortificados de la Edad de Hierro y época galaico-romana que defendían las orillas del Río Miño entre Ourense y Ribadavia.

Este castro de Santa Lucía se comenzó a estudiar el 8 de agosto de 2016, con una intervención arqueológica a modo de primera intervención que duró todo el verano y que fue cualificada de exitosa por su enorme potencial. Se pudo documentar su ocupación castrexa y galaico-romana a través de varios descubrimientos, como una vivienda castrexa circular, restos de materiales o un lagar galaico-romano. Parte de los materiales, como monedas, una fíbula o pesos de redes fueron expuestos en 2016 en el Centro Sociocomunitario de Astariz.
Cabe recalcar la importancia y sorpresa del descubrimiento del lagar situado dentro del castro, que evidencia lo antiguo de la tradición vitivinícola de la zona. Por el momento, se están realizando estudios con Carbono-14 que permitan datar con la mayor precisión posible la época, de la que sospechan podría situarse alrededor de los siglos I o II d. C. En unos meses se convertiría en el único lagar rupestre de Galicia en estar datado con precisión.