
La aridez que veremos en gran parte de nuestro recorrido nos hará impensable imaginar que aquí podamos hallar agua de mar. Y es cierto, pues lo que veremos será El Mar de Piedra, algo que en geología se denomina lapiaz (*) estructural, en este caso particular de un tamaño colosal. El surgimiento de las dolomías en la Ciudad Encantada se realizó de manera casi horizontal, momento en que se crearon una serie de fracturas que seguían un patrón regular con un esquema de cuadrícula. Sobre la superficie de este Mar de Piedra, podemos ver lo que se llama "microlapiaz", que hace que tengamos en la roca una textura un tanto "espumosa" debido a los distintos procesos de meteorización física, como el hielo, el viento, o el impacto que durante millones de años han provocado las gotas de lluvia.
(*) Lapiaz: Se trata de una forma de erosión que consiste en acanaladuras que quedan separadas entre sí por estrías cortantes y que se producen en las superficies de las rocas calcáreas por el efecto disolvente que en ellas provocan las aguas meteóricas
