El término grial es de origen latín gradalis o gratalis que significa 'vaso'.
El Santo Grial o, simplemente, Grial, es el recipiente o copa usada por Jesucristo en la Última Cena. La relación entre el Grial, el Cáliz y José de Arimatea procede de la obra de Robert de Boron Joseph d'Arimathie, publicada en el siglo XII
Desde los caballeros de las leyendas medievales hasta Indiana Jones, pasando por los nazis, el Santo Grial es la reliquia más preciada y deseada de la cristiandad. Su búsqueda es una de las misiones más sagradas. Ha obsesionado a cazadores de reliquias durante milenios y hoy en día el paradero de la copa en la que, según la leyenda, Jesús bebió en la Última Cena con sus discípulos (y en la que José de Arimatea recogió la sangre de Cristo cuando este fue crucificado) continúa siendo uno de los misterios más intrigantes.
Esta fiebre por las reliquias religiosas, objetos o partes del cuerpo de algún santo que se piensa que poseen propiedades milagrosas, alcanzó su punto álgido en la época de las Cruzadas, cuando los soldados cristianos regresaban de Tierra Santa con preciados botines. Como ahora, se falsificaban objetos y teorías para alcanzar precios astronómicos y, a la postre, otorgar prestigio a las sacristías y relicarios de Europa. La historia del cruzado recién vuelto de, digamos, Antioquía, era suficiente para convencer a la mayoría.
En la edad media, específicamente en los libros de caballería el Santo Grial es visto como un recipiente o copa en que Jesús consagro su sangre en las últimas pascuas que celebro con sus Discípulos, y que después fue utilizado por José Arimatea para recoger la sangre que derramó el cuerpo de Jesús. La leyenda comienza con José Arimatea una vez que recogió la sangre de Jesucristo crucificado, escondió el Santo Grial en Gran Bretaña, y funda la primera Iglesia cristiana, dedicada a la Virgen María.
Durante años, los cazadores del Grial han especulado con que la reliquia más importante de la cristiandad podría ser uno de los cálices que se encuentran en iglesias y museos de todo el mundo. Hay varios candidatos. En particular, dos destacan sobre el resto. En primer lugar, el Santo Cáliz, conservado en un relicario espectacular en la catedral de Valencia.
La propia web del templo afirma: “Tanto por los datos arqueológicos como por el testimonio de la tradición y los documentos que se poseen, es completamente verosímil que este hermoso vaso estuviera en las manos del Señor en la víspera de su Pasión”.
El otro pretendiente es el Sacro Patino, el orgullo de la catedral de Génova. Este cuenco hexagonal de color verde brillante (tradicionalmente se creía tallado de esmeralda) fue considerado durante un tiempo el verdadero Grial y hoy hay quien estima que más bien se trata de una copia del mismo.
Vale la pena recordar que ni la Biblia ni ninguno de los textos apócrifos mencionan en ningún momento al Santo Grial. Si bien podría haber sido nombrado con anterioridad, la primera referencia que se conoce data de unos 1.100 años después de Cristo. Se trata de la ficción épica 'Perceval o el cuento del Grial', escrito por Chrétien de Troyes y publicado en 1176. En aquella ocasión, el Grial no era más que una roca caída del cielo y no fue hasta finales del siglo XII cuando otro poeta francés, Robert de Boron, lo describió como la copa de la Última Cena.
En la literatura, existen muchas versiones sobre la simbología del Santo Grial. La más reciente es el Código Da Vinci, escrita por Dan Brown, en el cual establece que el término Santo Grial proviene del francés, y es la representación metafórica de María Magdalena, portadora del linaje sagrado de Jesucristo.
Ahora bien, haciendo caso de las evidencias la historia cuenta que fueron los templarios los que encontraron el Santo Grial y lo trasladaron a la Peninsula Ibérica para protegerlo y lo escondieron en una ciudad recien conquitqda por el rey Alfoso VIII en elaño 1177 ¿Fue Cuenca la ciudad elegida por los templarios para, quizá, custodiar el único y verdadero Santo Grial?
En algunas de las historias nos encontramos con señales, evidencias o teorías en las que se nos indica que los templarios pudieron haber pasado por Cuenca, una estancia en la que su misión era la de custodiar el Santo Grial, rastro que ha quedado plasmado en una simbología que podemos observar tanto en la catedral, en alguna ermita, o incluso como muchos apuntan en el escudo de Cuenca.
EL CACHÉ
Para firmar este contenedor primero tendrás que dar solución al ADVENTUR LAB LA HUELLA DE LOS TEMPLARIOS EN CUENCA En cada etapa resuelta se te planteará una pregunta, una vez conseguidas las respuestas introducelas en CERTITUDE todo seguido con acento si corresponde y con mayúsculas,si tus respuestas son correctas se te dará una pista con la que puedes empezar la busqueda de este tesoro.Debes recordar que es nocturno y necesitaras de una luz especial para poder ver los símbolos que te ayuraran en tu busqueda
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