Hace más de cuatro siglos, la plaza de los Irlandeses era uno de los lugares menos seguros de Alcalá. El acceso actual a la plaza desde la calle Mayor era conocido como el callejón del Peligro, un lugar donde se libraban duelos y disputas entre los estudiantes y diversos personajes de dudosa reputación. Por este motivo fue clausurada a finales del siglo XVIII.
Muy cerca del antiguo Callejón del Peligro se situó la Posada de la Parra, uno de aquellos hospedajes donde malvivían peregrinos, gentes de paso o estudiantes pobres. Como en la hospedería de estudiantes de la que habla Francisco de Quevedo en el capítulo dedicado a Alcalá de Henares en El Buscón.
Dentro de la plaza nos encontramos con el colegio menor de San Patricio, de San Jorge o de los Irlandeses, que todos esos nombres tuvo a lo largo de su historia, fue fundado por dos sacerdotes irlandeses en 1630. Desde el siglo XVI, en Reino Unido se sucedieron las persecuciones religiosas y los irlandeses, tradicionalmente católicos, tenían incluso prohibido estudiar su religión.
En algún momento del siglo XVII se cerró el callejón, posiblemente ya construido el Colegio de los Irlandeses (después de 1652), y precisamente la escusa fue la presencia de dicho colegio.
Los avatares económicos hicieron que pasara por distintas manos –que fueron cambiando su nombre- hasta llegar a ser un palacete privado en el que llegaría a dormir en 1818 Fernando VII por no tener disponible el Palacio Arzobispal. Debió ser tan ilusionante la regia visita que se conmemoró durante diecisiete años con una cadena decorada en la fachada.
Actualmente, en la entrada a la plaza desde la calle Mayor se conserva una antigua puerta que cerraba el acceso al interior de la plaza. Junto a ella, una placa con la siguiente leyenda: «La Posada de la Parra y el callejón del Peligro con el Patio de los Irlandeses son mi gozo y mi retiro»
Sobre el cache:
Es una plaza muy concurrida, por lo tanto se pide extrema precaución y disimulo, sientate en las cordenadas y pasa la mano con disimulo.
Luego, vuelve a dejar en contenedor en el mismo sitio que lo encontraste. Suerte