Ubicada muy cerca del camino de Fisterra encontramos una formación granítica con petroglifos en su superficie. Los petroglifos son una representación gráfica grabada en las rocas o piedras, un conjunto de grabados rupestres al aire libre, con una simbología compleja y difícil de interpretar. Son el antecedente de los símbolos previos a la escritura. Los petroglifos gallegos son una de las representaciones más genuinas de nuestro arte prehistórico. Utilizar la expresión estilo atlántico es más completo que referirse sólo a grupo galaico de arte rupestre (III-II milenio a. de C) puesto que dicho estilo se extiende desde el norte de Portugal hasta el norte de las Islas Británicas incluyendo Galicia e Irlanda.
Se encontraron petroglifos en todos los continentes de nuestro planeta, con similitudes llamativas entre ellos. Aunque en general los petroglifos pueden pertenecer a épocas muy diferentes de la historia, la mayoría de los que se encuentran en Galicia se encuadran en la Edad de los Metales, siendo casi todos de la Edad del Bronce, con los inicios de la fundición del cobre en la etapa del Calcolítico (aproximadamente entre 2.000 a. C y 1.800 a. C). En algunas ocasiones el cristianismo procesó los símbolos considerados paganos, quedando las imágenes ocultas por ermitas, iglesias o cruceros construidos en el lugar que estaban ocupando. Como resultado estos lugares cristianizados fueron objetivo de leyendas paganas (con los moros de protagonistas en muchos casos).
Para encontrar el caché se recomienda seguir un pequeño tramo del camino de Fisterra, separándose por una pista de grava a la izquierda, donde se encuentra la senda de acceso al lugar.