Convento de Santo Domingo (Again)
Viene del caché Convento de Santo Domingo (GC8GDES)

La Basílica de Nuestra Señora del Rosario y Convento de Santo Domingo de la Ciudad de Buenos Aires es un templo católico.
En el atrio del templo un mausoleo alberga los restos del General Manuel Belgrano, prócer argentino. También están sepultados los restos de sus padres y los de Antonio González Balcarce, jefe del Ejército del Norte en la expedición al Alto Perú, así como los de Hilarión de la Quintana. En el recinto de la Basílica, se hallan las urnas funerarias del general José Matías Zapiola y de Juan de Lezica y Torrezuri.
Aunque los dominicos ocuparon el predio de la actual Basílica de Nuestra Señora del Rosario y Convento de Santo Domingo desde 1606,1 no fue sino hasta 1751 que se comenzó a levantar el actual edificio diseñado por el arquitecto turinés Antonio Masella. Ese 29 de junio fue colocada la piedra fundamental del templo, pero las obras no avanzaron de manera constante, debido a desacuerdos entre el proyectista y la orden.2 Recién en 1762 fueron retomadas con don Juan de Lezica y Torrezuri como principal benefactor y probable director de obra hasta 1779.2 La iglesia fue consagrada el 17 de octubre de 1783, sin estar finalizada, mientras el arquitecto Manuel Álvarez Rocha continuaba la obra de Masella. Al año siguiente se concluyó la torre este.
El 11 de febrero de 1792, cuando se reunieron las donaciones necesarias, se comenzaron los cimientos del Convento de Santo Domingo. Se concluyó hacia 1805, según se deduce de la ausencia de registro de gastos destinados a esta obra posteriores a ese año.2
Durante las Invasiones Inglesas, el 27 de junio de 1806, las tropas invasoras a cargo del general William Beresford atacaron Buenos Aires, que no estaba preparada para enfrentarlas. Como lo recuerda una placa con transcripciones del archivo de la orden, ese domingo 1 de julio se impidió realizar en el templo el culto al Santísimo Sacramento, y ante esta negativa el capitán Santiago de Liniers y Brémont prometieron al Fray Gregorio Torres que, de recuperar la ciudad, donaría las banderas que tomara del invasor si Nuestra Señora del Rosario lo protegía. Los ingleses fueron vencidos ese 12 de agosto, y el día 24 de ese mes Liniers efectuó la entrega de los pabellones, que desde ese momento se encuentran en la iglesia.
Cuando el 2 de julio de 1807 los ingleses intentaron apoderarse de Buenos Aires por segunda vez, el convento fue teatro de un glorioso episodio para los habitantes de Buenos Aires. Los invasores se habían atrincherado allí, y desde la única torre (actual del lado este) que tenía en aquel entonces ofrecían resistencia a las fuerzas del Tercio de Cántabros Montañeses comandado por el Coronel Pedro Andrés García, en lo que fue conocido como el Combate de Santo Domingo. Muchas de las balas de cañón disparadas hacia el convento dieron en ella, destruyéndola. Al reconstruir dicha torre, se clavaron en ella tacos de madera que representan las esquirlas de dichas balas, en recuerdo del hecho histórico. En la época de Juan Manuel de Rosas, don José María Iturriaga hizo retirar las balas verdaderas y como recuerdo colocó en su lugar tacos de madera que son los que hasta hoy se conservan. Cuatro banderas tomadas por Santiago de Liniers a los ingleses se guardan en el Convento de Santo Domingo.
En 1817, el inglés Emeric Essex Vidal visitó la ciudad y la retrató en una serie de acuarelas. Realizó una sobre el templo de Santo Domingo, y comentó que "(...) está en estado de deterioro, y no tiene nada digno de mención a excepción de los colores y un buen órgano.", tomando ya nota sobre las marcas de balas dejadas en la torre sobreviviente, que los frailes dominicanos le mencionaron.
En diciembre de 1822 se sancionó una ley de reforma eclesiástica, consistente en la supresión del fuero eclesiástico, la eliminación los diezmos entre otras medidas consideradas anticlericales se expropió el convento. Los dominicos fueron expulsados del país, utilizándose el convento como Museo de Historia Natural a partir de 1826, bajo la dirección del químico y botánico italiano Pablo Ferrari. Contenía 800 piezas del reino animal, 1500 del mineral y un número desconocido del vegetal. [cita requerida]También existía una colección numismática de más de 1500 piezas. En la parte alta de la iglesia se instaló además un observatorio astronómico y un gabinete meteorológico dirigidos por otro sabio italiano, Octavio Fabricio Mossotti. Allí mismo ubicó un aula de física experimental donde dictó cátedra entre 1828 y 1834. Lamentablemente lo ajeno del país a lo científico hizo que se perdieran la mayoría de sus registros meteorológicos, algunos de los cuales fueron utilizados por Alexander von Humboldt y terminaron en el Instituto de Francia. Sus observaciones sobre un eclipse de sol y sobre el cometa Encke fueron publicadas por la Sociedad Real Astronómica de Londres. Con la ida del país de Ferrari y de Mossotti todo cayó en el olvido.
También en la época de Rivadavia se abrió la actual cortada 5 de Julio donde se encontraba el huerto, partiendo en dos al convento.Durante el gobierno de Bernardino Rivadavia los domínicos tuvieron que abandonar el país.
Objetos históricos
En el interior del convento pueden admirarse:
- Dos banderas del Regimiento n.º 71 Highlanders, que intervino en la primera invasión inglesa.
- Dos estandartes de la Marina Real Británica ofrendadas por Santiago de Liniers a la virgen del Rosario.
- Dos banderas realistas donadas por Manuel Belgrano.
- Cuadro de los Santos Fundadores, pintado en 1762.
- Imagen de la Virgen del Rosario de la Reconquista y Defensa de Buenos Aires, traída del Perú, cuenta con más de trecientos cincuenta años.