PICO JARIO

Pico Jario, una atalaya del reino kárstico
Pico Jario (1.914 m) es la mejor atalaya de la comarca de Oseja de Sajambre. Desde su cima el viajero puede embriagarse de naturaleza y de todo el paisaje montañoso de la Cordillera Cantábrica. Esta montaña se alza sobre las cabeceras de los ríos Cares y Sella, que están jalonadas por altos cordales. Las laderas de estos montes están cubiertas por tupidos bosques de hayas, viejos robles, y frondosos abedules, que permanecen durante el otoño envueltos en un mar de colores que se acentúa con las suaves luces del atardecer que se cuelan por el accidentado relieve de la montaña.
No siempre las cimas más altas, ni las más bonitas, son las que mejores panorámicas ofrecen de la geografía que nos rodea. Pico Jario, situado entre la Cordillera Cantábrica y los Picos de Europa, es una de esas montañas que destaca poco en medio de un mar de grandes picos, pero su estratégica posición, permite disfrutar de un grandioso paisaje, donde se alternan los bosques de haya y los desfiladeros, con los cordales y las grandes cumbres calizas que se yerguen sobre el perfil del cielo.
La ascensión a Pico Jario es una ruta de montaña de dificultad moderada, que brinda uno de los recorridos de mayor interés geológico de Sajambre. En el entorno de Pico Jario confluyen tres grandes regiones geológicas de la Cordillera Cantábrica: el Manto de Ponga, la Unidad Pisuerga-Carrión y la gran masa caliza de la Unidad Picos de Europa.
Más información en el EarthCache Los Olistolitos de Sajambre.
La ruta propuesta aquí está pensada para poder firmar no sólo este caché, en la cumbre de Pico Jario, sino también los de Majada de Vegabaño, Cotorra de Escobaño (implicando un añadido de 3km y 200m+, para subir y bajar desde Vegabaño), y 2 cachés de la serie Vistas de Oseja: Horcada de Llaveño y Sierra del Caballo.
Para ello, habrá que aparcar el coche en el pueblo de Soto de Sajambre, y tras firmar sus 5 cachés, se ascenderá a Vegabaño por el Camino Viejo. De allí hacia la cumbre de Pico Jario, pasando por Llareya. El descenso se hará cresteando hacia el suroeste, hasta alcanzar la Horcada de Llaveño. Aquí el rumbo cambia hacia el noroeste y se transitará por el Collado Miradorio, Majada de Llaveño, Mirador de Los Porros y bajada final por la pista hasta Soto de Sajambre.
Tramo 1.
Soto de Sajambre-Vegabaño
La senda que remonta el río Agüera y que en el valle todos conocen como el Camino Viejo, es la mejor forma de subir caminando desde Soto a Vegabaño.
Un kilómetro después del pueblo, gira a la derecha para adentrarse en el hayedo. La pendiente es constante, siguiendo el zigzagueante trazado del camino, que desemboca en una pista forestal, unos metros antes de la barrera que limita el acceso a los vehículos no autorizados. Desde allí, con suavidad, pronto se llega a Vegabaño, una amplia vega despejada que se abre al visitante entre los hayedos que la circundan. Un entorno de singular belleza presidido por el imponente macizo del Cornión y su máxima cota, Peña Santa.

Las hayas, unas recién llegadas
El entorno de Vegabaño reúne algunos de los mejores hayedos eurosiberianos del norte peninsular, tanto por el desarrollo de su dosel arbóreo de hayas maduras, como por la comunidad viva que albergan. Pero ésto no siempre ha sido así. El estudio de los pólenes contenidos en las turberas de Vegabaño pone de manifiesto que, en otro tiempo, la vegetación fue bien distinta.
Durante la glaciación Würm, el clima sólo permitió la existencia de bosques boreales de pinos silvestres y abedules hasta que, hace unos 10.000 años, un acusado cambio en las condiciones ambientales posibilitó la expansión de los robles. Hace aproximadamente 7.000 años, en un óptimo climático, los robledales se enriquecieron con fresnos, olmos, tilos, avellanos, tejos, acebos y otras especies. Unos 4.000 años después, hace unos 3.000, las hayas consiguieron expandirse desde las zonas costeras donde habían sobrevivido a los fríos glaciares y alcanzaron las montañas.
Las hayas, recién llegadas, crecen muy rápido y generan una sombra tan densa que imposibilita el desarrollo de otras especies arbóreas, lo que las convierte en eficaces competidoras que, en pocas generaciones, están ganando la batalla de la supervivencia.
Tramo 2.
Vegabaño-Pico Jario
Para continuar la ruta, al entrar en Vegabaño, es necesario tomar el camino que conduce al refugio. Por detrás del mismo, y tras cruzar el río Turégano se llega a una pista desde la que se accede a un camino que asciende serpenteante por el interior del hayedo. En ocasiones el camino puede difuminarse entre la maleza y la hojarasca, pero no tiene pérdida gracias a la referencia continua del río.
En la parte superior del bosque se abre una campa conocida como Llareya, donde permanece una cabaña-refugio.

Desde allí ya se tiene una visión clara de los picos Jario y Neón, y de la Boa Neón, la collada existente entre ambos. Ésta será la referencia que, desde aquí, guiará la ruta. La subida a la collada se hace más y más empinada, por veredas apenas marcadas por el ganado que, sin embargo, indican los mejores pasos para sortear los resaltes y vaguadas. Con un poco de suerte, por el camino veremos algún que otro rebeco que trepa por los inaccesibles roquedos.

Desde la Boa Neón, el ascenso a Jario es casi inmediato por una senda que ofrece, además de un excepcional paisaje, interesantes referencias sobre la historia geológica de estas montañas.
La cumbre de Pico Jario permite contemplar las grandes altitudes del macizo occidental de Picos, como Peña Santa, la Torre del Torco o la Torre de Enmedio, y también del macizo central, como las Torres del Llambrión, la Palanca, Salinas y el Friero. Al sur aparece el valle de Sajambre enmarcado por la peña Niajo y más allá, la impresionante Peña Ten y su cumbre hermana, la Peña Pileñes.


La historia en las piedras
Los crestones rocosos que afloran entre Jario y Neón están conformados por dos capas de antiguos sedimentos: una es de caliza gris; la otra de areniscas que se erosionan con facilidad y se desgajan en grandes bloques desde la cumbre generando un gran escarpe. Estas capas se depositaron en el fondo de un primitivo mar que la orogenia Varisca o Hercínica sometió a enormes presiones. Como consecuencia, las areniscas se metamorfizaron levemente, dejando huecos en los que se formaron abundantes cristales de cuarzo transparente y lechoso, a partir del silicio disuelto en fluidos hidrotermales.
La vista desde Pico Jario tiene gran interés natural. Las calizas y areniscas que afloran ahora entre Jario y Neón son de edad carbonffera (318-359 millones de años), a diferencia de las cuarcitas que conforman la Pica de Samaya y el pico del Abedular, que se remontan al Ordovícico (444-488 millones de años) y representan el límite de dos regiones geológicas, la Unidad de Ponga, a la que pertenece la mayor parte del valle de Sajambre y la Unidad Pisuerga-Carrión, a la que pertenece buena parte del vecino valle de Valdeón.
Desde Jario, además, se puede observar el límite de estas dos unidades con una tercera, la Unidad Picos de Europa, a la que pertenecen las calizas masivas que conforma sus tres macizos, cuyo origen geológico se debe al depósito de grandes cantidades de sedimentos calcáreos de organismos que habitaron un antiguo mar durante el Paleozoico (550-250 millones de años). Con la orogenia Hercínica estos sedimenteos calizos se comprimieron hasta alcanzar espesores de más de 3.000 m que los sitúan entre los mayores del mundo.
Tramo 3.
Pico Jario-La Horcada de Llaveño-Soto de Sajambre
Cresteando en dirección suroeste, seguiremos una pequeña senda que nos dejará en la Horcada de Llaveño (1.422 m). Desde este collado desciende hacia el sur un camino que empalma con la Senda del Arcediano y llega a Oseja, pero en esta ruta (una vez firmado el caché que se encuentra a pocos metros de aquí con unas excepcionales vistas) descenderemos hacia el noroeste para llegar a la Majada de Llaveño, con su imponente refugio para el ganado y su caché de la Sierra del Caballo.

Seguiremos por una ancha pista que va a desembocar a la pista que baja de Vegabaño, a pocos metros del Mirador de Los Porros (1.130m).

Es obligado acercarse hasta el mirador y contemplar las vistas hacia Sajambre, antes de proseguir el descenso hacia Soto por la pista, excepto en un momento que tomaremos un atajo para acortar el trayecto. De vuelta a Soto, es hora de tomarse algo en el Hostal para descansar y reponer las fuerzas empleadas durante toda la ruta.
Indico aquí 3 tracks con ligeras diferencias para que cada uno elija la combinación que desee:
1: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/circular-soto-de-sajambre-a-pico-jario-28652950
Ruta igual a la descrita anteriormente, pero que omite el paso por el Mirador de Los Porros.
2: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/pico-jario-mirador-de-los-porros-ref-vegabano-desde-soto-de-sajambre-79935485
Esta otra, haciéndola en el sentido horario, sí pasa por el Mirador de Los Porros, aunque en el descenso de Pico Jario no va por la misma cresta, sino que baja hasta una fuente para luego tener que subir otra vez 140m de desnivel.
3: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/pico-jario-desde-soto-sajambre-150156844
Igual que la anterior, excepto que la subida desde Llareya a Pico Jario no la hace por la Boa Neón, sino más hacia el este, superando los últimos metros hacia la cumbre desde el camino que viene del puerto de Panderruedas.
Mi recomendación: hacer la ruta 1 pero con el paso por el Mirador de Los Porros de cualquiera de las otras 2 rutas.
El caché:
Foto spoiler disponible aquí. Dejarlo por favor bien cerrado y protegido con todas las rocas posibles, para que aguante las duras condiciones climáticas que se dan aquí.
Espero que tengas buen tiempo y disfrutes de la excursión.