Quinta Santa Sofía, Quinta de Poniente, Palacio de San Miguel: Reminiscencias Olvidadas en el
corazón del Barrio de San Miguel yace un recuerdo enterrado bajo el paso inexorable del
tiempo. Entre los escombros del progreso urbano, apenas perceptible, se erige un fragmento
de muralla, testigo silente de un pasado glorioso: la finca de Quinta de Santa Sofia.Alejada del
bullicio del casco urbano, esta finca, en algún momento, fue un oasis de serenidad entre los
caminos de Chamartín y de Fuencarral. Su forma casi rectangular abrazaba un edificio de dos
plantas, centro de vida y hogar para sus propietarios. Durante los años 1884 y 1885, bajo la
tutela de D. Guillermo Ballester, se erigieron importantes obras que dotaron a la casa de
esplendor y a la valla de ladrillo que la rodeaba de imponente presencia. Recuerdo mis días de
infancia en 1965, cuando llegamos a habitar este rincón olvidado. Aún erguida, la casa parecía
sostener la historia entre sus paredes, mientras una especie de torre en una esquina se alzaba
como guardiana de secretos antiguos. Hoy, la Quinta de Santa Sofia yace en el olvido, su
esencia perdida en el devenir del tiempo. Sin embargo, entre las ruinas, una oportunidad se
presenta para los curiosos y los amantes de la historia: el geocaching. A través de esta
actividad, se puede descubrir lo que queda de la muralla, un último vestigio de la grandeza que
una vez adornó este lugar. En un mundo que avanza a pasos agigantados, es importante
detenerse de vez en cuando y honrar el legado de aquellos que nos precedieron. La Quinta de
Santa Sofía, Quinta de Poniente, Palacio de San Miguel: nombres que resuenan en el viento
como un eco lejano de tiempos pasados, recordándonos que, aunque el presente sea efímero,
la historia perdura en los corazones de quienes la buscan.
DEJAR EL CACHE EN EL MISMO LUGAR.