
La iglesia de Santa María, también llamada la "catedral de Miera", se levanta en distintas etapas a partir del siglo XV. A finales de esa centuria comenzaron las obras de construcción por la cabecera, siendo los elementos más antiguos el presbiterio y los pilares del crucero con sus molduras y capiteles góticos. Entre los siglos XVI y XVII se levantan la nave central, las bóvedas de terceletes que la cubren, la portada principal, de estilo barroco contrarreformista, y la torre con su cuerpo de campanas.

Las tres grandes bóvedas de terceletes de la nave central aparecen decoradas con pinturas de temas geométricos y figuritas angélicas. Acoge un excelente conjunto de retablos barrocos del siglo XVII, siendo el mayor, uno de los más relevantes de la región, obra de Hernando de Malla.

Declarada Bien de Interés Cultural de Cantabria en 1988.