La finca de la Remonta, situada al oeste del casco urbano de Santander y al pie de la Peña Castillo, es una verde llanura con una rica historia. KOriginalmente conocida como la Finca de Campogiro en alusión al conde que le dio diversos usos agrarios, fue adquirida en 1921 por la Diputación de Santander y luego revendida al Ministerio de la Guerra, que estableció allí un depósito de sementales equinos. Con el tiempo, las instalaciones militares se trasladaron al municipio de Mazcuerras, y la finca pasó a ser administrada por la administración pública.
Esta finca, con unas 30 hectáreas de extensión, ha tenido múltiples propietarios y usos a lo largo de los años. En el siglo XVIII, el Conde de Campogiro, Don Francisco Antonio del Campo, instaló fábricas de cerveza, sidra y botellas de vidrio, cuyos productos se exportaban a América. Posteriormente, la finca fue propiedad de Cayo Pombo Ibarra, quien introdujo las primeras vacas frisonas en la región.
Hace aproximadamente 20 años, la finca cerró y comenzó un período de especulación que dejó este lugar espectacular y con gran potencial como uno de los más desaprovechados de Cantabria. Sin embargo, el 2 de febrero de 2017, la finca fue abierta al público, transformándose en un parque para los ciudadanos de Santander.
El nuevo parque cuenta con un camino de 900 metros de longitud y 150 metros de ancho en su parte más amplia, destinado a sendas peatonales, ciclistas y una futura ruta para correr. Además, se han creado tres zonas de estancia: una en cada entrada y otra central frente a la Charca de La Remonta, que se planea convertir en un refugio para insectos y aves. Se han plantado 142 árboles, 1.438 arbustos y 21 especies de flores para embellecer el parque, ofreciendo un nuevo espacio verde para el disfrute de la comunidad.
CACHÉ
Contendor mediano para intercambio de pequeños objetos.