El muro de las calaveras es un gran tzompantli geométrico y moderno, de más de 400 metros, que plasma en una alegoría moderna la dualidad de la vida y la muerte que caracterizó a los pueblos prehispánicos. Esta obra escultórica hecha en acero al carbón, delimita el perímetro del Museo Nacional de Antropología, desde el lado de la avenida Reforma hasta la altura del monolito de Tláloc. Su elaboración, respetuosa del paisaje natural del bosque, inició en 2009 y concluyó en 2014, en el marco de la celebración por el medio siglo del recinto museístico. El autor es el artista Manuel Felguérez, pintor, escultor, escenógrafo y pionero del arte abstracto en México, amante de la arqueología y uno de los artistas visuales más influyentes del siglo XX y XXI en Latinoamérica.
Desde sus comienzos como artista plástico fue invitado por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez para participar en la creación del que sería el nuevo Museo el Nacional de Antropología en el Bosque de Chapultepec. La primera de sus obras en este museo fué la celosía en forma de serpientes con reminiscencia maya en la que plasmó un juego óptico de serpientes que parecen ascender y descender.
El caché se encuentra arriba de la placa con el nombre del escultor, en el muro de las calaberas.