La Costa Granadina estuvo expuesta desde tiempos inmemoriales a incursiones y ataques por parte de las flotas enemigas. Unas veces en forma de grandes enfrentamientos, que provocaban la inestabilidad en el reino, otras, eran simplemente saqueos por parte de piratas y corsarios, que causaban verdaderos estragos en las economías de los pueblos. Estas tropelías desalentaban a los residentes, que veían como una vez tras otra, su duro trabajo se lo llevaban unos ladrones.
Esto, obligó a desarrollar un sistema defensivo a lo largo de todo el perímetro costero, compuesto por torres atalayas, fortalezas abaluartadas y castillos. A lo largo de los 75 kilómetros de la costa granadina, podemos ver un buen número de estos elementos arquitectónicos militares.
Entre las construcciones defensivas de Calahonda se encuentra la Torre del Zambullón, una atalaya del siglo XVI, erigida en lo alto de un escarpe. Esta torre es de planta circular, ligeramente troncocónica, hecha de mampostería, que descansa sobre un talud de piedra y ladrillo.
De la atalaya se conservan 9 metros de altura, es maciza en sus dos tercios inferiores, mientras que en el tercio superior se encuentra un habitáculo para la guardia. Esta cámara tiene una bóveda semiesférica de ladrillos. La fortificación contó con un pequeño aljibe.