ESPAÑOL:
La Chimenea de los Guindos, también conocida como Torre Mónica, es uno de los vestigios industriales más emblemáticos de Málaga. Con 106 metros de altura sobre la costa de Huelin, fue construida en 1923 como parte de la fundición de plomo Los Guindos, diseñada por el arquitecto alemán Félix von Schlippenbach. En su apogeo en la década de 1950, la planta empleaba a 500 trabajadores, pero con la caída de la demanda de plomo, cesó sus operaciones en 1979, dejando solo la chimenea en pie. En 1993, la chimenea alcanzó un estatus legendario cuando un enamorado grafitero escaló hasta lo alto y pintó el nombre Mónica, un gran gesto romántico dedicado a su novia. Aunque el graffiti fue eliminado en la restauración de 2007, el apodo perdura y los malagueños siguen llamándola Torre Mónica. Como parte de su conservación, se instaló un péndulo especial en su interior para monitorear posibles inclinaciones o desplazamientos en su estructura. Hoy, la chimenea es mucho más que un monumento histórico: es un símbolo icónico en el Paseo Marítimo Antonio Banderas, conectando el pasado industrial de Málaga con su vibrante y moderno litoral.
ENGLISH:
The Chimenea de los Guindos, also known as Torre Mónica, is one of Málaga’s most striking industrial relics. Towering 106 meters over the Huelin coastline, it was built in 1923 as part of the Los Guindos lead smelting plant, designed by German architect Félix von Schlippenbach. At its peak in the 1950s, the plant employed 500 workers, but as lead demand declined, operations shut down in 1979, leaving only the chimney standing. In 1993, the chimney gained legendary status when a lovestruck graffiti artist climbed up and spray-painted Mónica—reportedly a grand romantic gesture to his girlfriend. Though the graffiti was removed in a 2007 restoration, the nickname stuck, and locals still call it Torre Mónica. As part of its preservation, a special pendulum was installed inside the structure to monitor any shifts or tilts in the tower’s stability. Today, the chimney is more than just a historical landmark—it’s a defining feature of the Antonio Banderas promenade, linking Málaga’s industrial past to its vibrant, modern waterfront.

