En un rincón perdido,
sin turistas ni alboroto,
ni anuncios, mapas, ni foto
un tesoro se ha escondido
y un poema ha aparecido
como pista para hallar
eso que se va a ocultar
entre setas de colores,
algún cactus, lindas flores
y figuras de animal.
Un vecino con ternura
en sus días de descanso
ha creado este remanso
sin buscar fama o figura
como alivio a la andadura
del camino hacia la escuela.
Adéntrate con cautela
bajo el poste, sé discreto
y guarda bien el secreto
que el tronco alegre tutela.
Y durante tu parada
pon respeto y atención
cuida su conservación.
Por favor no rompas nada,
no dejes basura tirada
ni las cacas del perrito.
Aprovecha este ratito
que la calma se contagia
y disfruta de la magia
que tiene este rinconcito.