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CR 09: Parque Forestal de la Atalaya Mystery Cache

Hidden : 1/10/2026
Difficulty:
2 out of 5
Terrain:
2 out of 5

Size: Size:   other (other)

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Geocache Description:


Este caché forma parte de una serie de cachés repartidos por el Parque Forestal La Atalaya. Esta zona de La Mancha siempre ha carecido de misterios... hasta ahora. La serie cuenta con 20 cachés, cada uno con una forma distinta de resolverse. Espero que os inspiren a esconder más por la zona. Cada misterio tiene algo que ver con mi vida: mi infancia, mis hobbies, mis experiencias.

This cache is part of a series of caches spread throughout La Atalaya Forest Park. This area of La Mancha has always lacked mysteries… until now. The series consists of 20 caches, each one with a different way of being solved. I hope they inspire you to hide more caches around the area. Each mystery has something to do with my life: my childhood, my hobbies, and my experiences.

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El Parque Forestal de La Atalaya es un espacio natural bien conservado al norte del núcleo urbano de Ciudad Real. Varios factores geográficos hacen que La Atalaya sea un claro ejemplo de monte mediterráneo y un espacio único en el entorno cercano a la capital. Para más información, a continuación se exponen varios de los factores que conforman este parque para su disfrute, a la par que se profundiza en su conocimiento cultural, ambiental y científico.

El Parque  Forestal de La Atalaya es una sucesión de montes de escasa altitud con carácter alomado y orientación general suroeste-noreste. Las parcelas que hoy forman La Atalaya tienen una extensión por debajo de 600 hectáreas. Esta sucesión de pequeños montes va perdiendo altura a lo largo de 3,50 km desde el monte principal, donde se encuentran las antenas (715 metros s.n.m.), hasta el límite este del municipio (663-655 metros s.n.m). La anchura media de La Atalaya es de unos 2 km, aproximadamente; 1,20 km en el monte principal (oeste) y 2,40 km en la parte más ancha (centro-este).

La Atalaya es un monte que guarda relación con el resto del territorio calatravo, siendo definido su carácter por varios autores como “isla”, “isla natural” o “monte-isla”. Esta característica es específica de la zona de transición entre la comarca de Campo de Calatrava y La Mancha. El concepto de “isla” es causado por el levantamiento de los materiales cuarcíticos del zócalo hercínico, por encima de los materiales terciarios y cuaternarios que forman la llanura. Por esto, los materiales que aparecen en La Atalaya son principalmente las cuarcitas armoricanas del Arenigiense inferior (Ordovícico) y los materiales cuaternarios del Pleistoceno-Holoceno (gravas, cantos y bloques de cuarcitas), que forman los coluviones.

La Atalaya presenta una tipología de vegetación parecida a la que se puede encontrar en sistemas montañosos como los Montes de Ciudad Real, Montes de Toledo o Sierra Morena. Esta serrezuela es una de las manchas de monte mediterráneo más extensas del entorno inmediato a Ciudad Real. La serie fitosociológica que predomina en este clima mesomediterráneo es la de encinares de ombroclima seco de la subprovincia lusoextremadurense, donde se dan asociaciones de encinas, retamas, coscojas, berceos, jarales y pastizales, que en algunas zonas degradadas de este monte se sustituyeron por reforestaciones de pináceas (Pinus halepensis y Pinus pinaster), cipreses y eucaliptos. Estos procesos -algunos más positivos o negativos- han desarrollado la garriga y el bosque del monte principal llegando a ser identificadas 352 especies espermatofitas, en las cuales están incluidos algunos cultivos.

La Atalaya actúa también en el factor faunístico como “isla biogeográfica”, pues esta serrezuela se encuentra aislada en su delimitación por cultivos, infraestructura urbana y vías de comunicación que dificultan el tránsito general de fauna, tanto de entrada como de salida. Algunos estudios han identificado algunas familias de mamíferos carnívoros como zorros (Vulpes vulpes) y gatos monteses (Felis silvestris). Además, se identifican otras especies de fauna vertebrada a partir del Inventario Español de Especies Terrestres: 15 especies de mamíferos, entre las cuales cabe destacar la liebre, el conejo y algunos roedores, 67 especies de aves reproductoras, como el rabilargo o el gorrión común, cuatro especies de anfibios, ranas y sapos en general, y ocho especies de reptiles, como lagartija ibérica o salamanquesa común.

A escasos metros al oeste de La Atalaya se encuentra una zona de importancia del Águila Imperial y el Buitre Negro, especies protegidas por estar en peligro de extinción, y la zona ZIM (Zona de Importancia para Mamíferos) de la comarca de Montes de Ciudad Real. Al sur y al norte de La Atalaya se encuentran la IBA (Important Bird Area) 206 y la correspondiente con la vega del Guadiana, respectivamente.

La Atalaya ha sido un espacio estratégico para los habitantes de estas tierras desde época prehistórica (Paleolítico inferior y medio). El nombre de “Atalaya” procede del uso que los musulmanes dieron a este monte como centro de observación, desde el cual el soldado “atalayero” informaba a Alarcos y a Calatrava la Vieja de los avances enemigos, y mantenía el espacio conocido como “Atalaya de Ben Cares”. Este espacio debía ser muy rico en biodiversidad y en recursos (flores, frutos, remedios medicinales, caza y miel) pues testimonios del siglo XVII así lo afirman, y desde entonces ya era un lugar de esparcimiento para los habitantes de la capital, donde, además, se deduce la presencia de manantiales de agua que daban riego a frutales. Algo, ya hoy, difícil de imaginar.

En el siglo XX, La Atalaya sufrió la mayoría de alteraciones naturales que presenta en la actualidad; la utilización privada para la caza de la zona centro y este, y el uso público de la parte oeste han sido los principales usos del suelo del monte hasta 2019, cuando el Ayuntamiento de Ciudad Real compró las casi 500 hectáreas de los terrenos privados. Hasta entonces, la parte pública, declarada como Parque Forestal en 1980, se ha utilizado como espacio verde, de esparcimiento, ocio y educación ambiental.

Por un lado, La Atalaya, desde el punto de vista físico, es uno de los pocos espacios naturales que, encontrándose muy cercanos a la ciudad, se mantienen en un estado de conservación aceptable. En todo caso, es uno de los que posee una fisonomía paisajística más claramente silvestre de los existentes en su término municipal. Las claves del paisaje natural de La Atalaya se vinculan con los caracteres geológicos y geomorfológicos por un lado y, por otro, con la vegetación. La presencia y conservación de la cubierta vegetal se relaciona con las pendientes de este relieve y los afloramientos rocosos de las cuarcitas que impiden o frenan el uso agrícola.

La intervención humana en la parte oeste ha transformado el paisaje, fundamentalmente modificando o eliminando la vegetación e introduciendo infraestructuras urbana. Además, las actividades humanas vinculadas al ocio se han acelerado notablemente en cuanto a diversidad y desarrollo, generando en la actualidad un espacio caótico y perturbado. En cambio, la parte central y este se encuentran bien conservadas en su mayoría con especies leñosas, arbustivas y herbáceas cercanas a la vegetación potencial (encinas, retamas, coscojas, berceos, jarales, etc.).

Por otro lado, La Atalaya es un entorno panorámico para observar gran variedad de paisajes colindantes, tanto generales (paisaje urbano, rural, natural y de ribera), como elementos específicos que forman algunos de los paisajes castellanomanchegos. Así, desde La Atalaya pueden observarse elementos del paisaje del Campo de Calatrava (volcanes o cabezos, lagunas freatomagmáticas o cerros); del paisaje de La Mancha (llanura, cultivos tradicionales, formaciones kársticas); del paisaje de Montes de Toledo y Montes de Ciudad Real (sierras de Casalobos, Malagón, Villarrubia, etc.) y el paisaje de la Vega del Guadiana, al norte de La Atalaya, diferenciado por la vegetación de ribera y láminas de agua periódicas.

La Atalaya Forest Park is a well-preserved natural area located to the north of the urban center of Ciudad Real. Several geographical factors make La Atalaya a clear example of Mediterranean woodland and a unique space in the immediate surroundings of the city. For further information, a number of the factors that shape this park are presented below, allowing visitors to enjoy it while also deepening their cultural, environmental, and scientific understanding.

La Atalaya Forest Park consists of a succession of low hills with a gently undulating character and a general southwest–northeast orientation. The plots that today make up La Atalaya cover an area of less than 600 hectares. This chain of small hills gradually decreases in height over a distance of 3.5 km, from the main hill—where the antennas are located (715 meters above sea level)—to the eastern boundary of the municipality (663–655 meters above sea level). The average width of La Atalaya is approximately 2 km: about 1.2 km at the main hill (west) and up to 2.4 km at its widest point (central–eastern area).

La Atalaya is a hill range closely linked to the wider territory of Campo de Calatrava and has been described by several authors as an “island,” a “natural island,” or a “hill-island.” This characteristic is specific to the transitional zone between the Campo de Calatrava region and La Mancha. The “island” concept is explained by the uplift of quartzite materials from the Hercynian basement above the Tertiary and Quaternary materials that form the plain. As a result, the materials found in La Atalaya are mainly Armorican quartzites from the Lower Arenigian (Ordovician) and Quaternary materials from the Pleistocene–Holocene (gravels, pebbles, and quartzite blocks), which form colluvial deposits.

La Atalaya displays a type of vegetation similar to that found in mountainous systems such as the Montes de Ciudad Real, the Montes de Toledo, or Sierra Morena. This low mountain range is one of the most extensive areas of Mediterranean woodland in the immediate surroundings of Ciudad Real. The predominant phytosociological series in this mesomediterranean climate is that of holm oak forests under dry ombroclimatic conditions in the Lusitanian-Extremaduran subprovince. These include associations of holm oaks, broom, kermes oak, thyme, rockrose scrub, and grasslands. In some degraded areas, these communities were replaced by reforestation with pine species (Pinus halepensis and Pinus pinaster), cypresses, and eucalyptus. These processes—some more positive than others—have shaped the scrubland and woodland of the main hill, where 352 spermatophyte species have been identified, including some cultivated plants.

La Atalaya also functions as a “biogeographical island” in terms of fauna, as this hill range is isolated by surrounding farmland, urban infrastructure, and transport routes that hinder the movement of wildlife in and out of the area. Studies have identified several families of carnivorous mammals, such as foxes (Vulpes vulpes) and wildcats (Felis silvestris). In addition, other vertebrate fauna species have been recorded in the Spanish Inventory of Terrestrial Species: 15 mammal species—including hares, rabbits, and several rodents—67 species of breeding birds, such as the azure magpie and the house sparrow, four species of amphibians (mainly frogs and toads), and eight species of reptiles, including the Iberian wall lizard and the common gecko.

Just a few meters west of La Atalaya lies an area of importance for the Spanish imperial eagle and the black vulture, both protected species due to their endangered status, as well as a ZIM (Zone of Importance for Mammals) in the Montes de Ciudad Real region. To the south and north of La Atalaya are IBA (Important Bird Area) 206 and the IBA corresponding to the Guadiana river plain, respectively.

La Atalaya has been a strategic area for the inhabitants of these lands since prehistoric times (Lower and Middle Paleolithic). The name “Atalaya” comes from its use during the Muslim period as an observation point, from which the “atalayero” soldier reported enemy movements to Alarcos and Calatrava la Vieja, overseeing the area known as the “Atalaya of Ben Cares.” This space must have been rich in biodiversity and resources—flowers, fruits, medicinal remedies, game, and honey—as confirmed by 17th-century accounts. Even then, it was already a recreational area for the inhabitants of the city, and there is evidence of water springs that irrigated fruit trees—something that is difficult to imagine today.

In the 20th century, La Atalaya underwent most of the alterations that characterize it today. Private use for hunting in the central and eastern areas, and public use of the western part, were the main land uses until 2019, when the City Council of Ciudad Real purchased nearly 500 hectares of privately owned land. Until then, the public section—declared a Forest Park in 1980—had been used as a green space for recreation, leisure, and environmental education.

From a physical perspective, La Atalaya is one of the few natural areas that, despite being very close to the city, remains in an acceptable state of conservation. In any case, it is one of the spaces with the most clearly wild landscape character within the municipal area. The key features of La Atalaya’s natural landscape are linked to geological and geomorphological characteristics on the one hand, and vegetation on the other. The presence and preservation of plant cover are closely related to the slopes of the terrain and the quartzite rock outcrops, which prevent or limit agricultural use.

Human intervention in the western part has transformed the landscape, mainly through the modification or removal of vegetation and the introduction of urban infrastructure. In addition, leisure-related human activities have increased significantly in diversity and intensity, resulting in a currently chaotic and disturbed environment. By contrast, the central and eastern areas remain largely well preserved, with woody, shrub, and herbaceous species close to the area’s potential natural vegetation (holm oaks, broom, kermes oak, thyme, rockrose, etc.).

Finally, La Atalaya offers panoramic viewpoints from which a wide variety of surrounding landscapes can be observed, both general (urban, rural, natural, and riverine landscapes) and specific elements characteristic of Castilla-La Mancha. From La Atalaya, it is possible to see features of the Campo de Calatrava landscape (volcanic cones, maars, and hills); the La Mancha landscape (plains, traditional crops, karst formations); the landscapes of the Montes de Toledo and Montes de Ciudad Real (the Casalobos, Malagón, and Villarrubia ranges, among others); and the Guadiana river plain to the north, distinguished by its riparian vegetation and seasonal bodies of water.

Additional Hints (Decrypt)

Pnzhsynqb / Pnzbhsyntrq

Decryption Key

A|B|C|D|E|F|G|H|I|J|K|L|M
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N|O|P|Q|R|S|T|U|V|W|X|Y|Z

(letter above equals below, and vice versa)