La Plataforma logística de Zaragoza (más conocida por el acrónimo PLA-ZA o PLAZA) es un espacio logístico de más de 1300 hectáreas en la ciudad española de Zaragoza.
Esta serie de 5 cachés, está pensada para todos aquellos que han vienen por trabajo y no pueden desplazarse a otros sitios más lejanos a buscar cacahés.
Segundo caché de una serie de 5 en esta parte de Zaragoza que apenas tiene cachés.
Me desperté con un sobresalto en medio de un círculo. A mi alrededor todo daba vueltas, aunque afortunadamente todo daba vuelta en la misma dirección. Traté de fijar la vista en un punto para no marearme, pues el suelo parecía que se movía bajo mis pies. En ese momento comprendí que no estaba en tierra firme. Divisé un ancla que pendía de lo alto de un enorme buque. Un buque con un signo matemático. ¡Vaya manera de nombrar un barco! Empecé a remar en esa dirección para ver si alguien me podía socorrer. ¿Qué hacía yo en mitad del mar en un minúsculo bote? De pronto lo comprendí: a mi alrededor una jauría de tiburones buscaba la manera de convertirme en su desayuno. Remé con todas mis fuerzas para sobrepasar esa barrera de bestias que se movían en círculos y llegué a aguas más calmadas. Tratando de remar en dirección contraria a los tiburones, me había separado del buque. No estaba en su línea más próxima, pero seguía viéndolo. Delante de mí, algunos peces y tiburones me pasaban de izquierda a derecha aprovechando la corriente y continué remando en esa dirección pues empezaba a estar cansado. Seguía teniendo delante el extraño buque, pero no veía a nadie en cubierta. Tampoco había ventanas, pero en la línea de flotación unas compuertas se abrían y cerraban para permitir la carga y descarga en chalupas que se aproximaban. Así fui remando un rato, dejando atrás el nombre del barco. Intuía que me acercaba a la popa, pues los nombres se escriben en los laterales de la proa, pero este barco era enorme. Me llamó la atención la pintura del casco a franjas verticales. Era inconfundible. En un momento dado, divisé un ancla más pequeña ¿Qué raro? ¿Qué barco lleva un ancla grande y una pequeña?
Tratando de buscar una respuesta a esta pregunta y casi sin darme cuenta, me estaba aproximando a un nuevo buque. Este era más pequeño y desde cubierta, con un megáfono me advertían que me parase de la boya.
La boya ¿qué boya?
Entonces la vi: del agua emergía un minúsculo poste amarillo con un indicativo numérico. Para acceder al buque tendrá que sellar su documento. Me gritaban.
¿Sellar? ¿Qué documento?
En la boya. Y me la señalaban desde cubierta.
Me acerqué a la boya, saqué el tapón y en ese momento sentí una sacudida: me había quedado dormido en el asiento de detrás del coche y mi compañero de geocaching me decía. ¡Lo he encontrado!