Para comenzar nuestro recorrido hasta la fuente de San Virila, lo mejor es dejar el vehículo en el parking del monasterio de Leyre.
Hacia el norte del aparcamiento comienza el camino primero y, enseguida, senda que lleva tras unos kilómetros hasta la fuente de San Virila.
Aprovechar para disfrutar del paisaje, las vistas y la historia. Por supuesto, si no lo conoces, no dejes de visitar el monasterio de Leyre y su cripta. El geocaché está encima de la propia fuente.
Requiere calzado cómodo para caminar por una senda durante menos de una hora (ida y vuelta). Muy bonito para niños, aunque sin silletas.
LEYENDA
La figura de San Virila está profundamente ligada a una popular leyenda que explora el misterio de la eternidad y la percepción humana del tiempo. Según esta tradición, en un día de primavera, el abad Virila se encontraba paseando por el bosque que rodea el Monasterio de Leyre. Durante su caminata, meditaba intensamente sobre la naturaleza del gozo eterno y la inmortalidad, un misterio que le resultaba incomprensible. En ese momento, su atención fue capturada por el canto de un ruiseñor, cuyo trino melodioso lo envolvió de tal manera que se sentó junto a una fuente para escucharlo mejor, quedándose profundamente dormido.
Al despertar, Virila notó que algo en el monasterio había cambiado: las edificaciones eran distintas y desconocidas para él, y ninguno de los monjes presentes parecía reconocerlo. Después de consultar los archivos de la abadía, se descubrió que él era el abad Virila, quien había desaparecido trescientos años antes.
La moraleja de esta historia radica en la comparación entre la percepción humana y la eternidad divina. La leyenda enseña que, si el simple canto de un pájaro puede hacer que trescientos años se sientan como un instante, los gozos de la eternidad deben ser aún más incomparables y sublimes.
La leyenda culmina con un acto simbólico: un ruiseñor entra al monasterio llevando un anillo en su pico y lo coloca en el dedo de Virila. Este acto representa el vínculo renovado entre Virila y su vida monástica. Tras este hecho milagroso, el abad recupera su papel en la comunidad y permanece en el monasterio hasta su muerte, habiendo comprendido finalmente el mensaje divino sobre la eternidad y la paz que brinda.
HISTORIA
Los únicos datos históricos son que Virila fue un abad del monasterio de Leyre y aparece como tal en libros del obispado de Pamplona en el año 928.
ECOSISTEMA
El terreno está formado por depósitos de las eras secundaria y terciaria de origen marino, donde abundan calizas y dolomías, a veces muy arenosas, con margas y flysch . En cuanto a la vegetación, destacan las hayas y pinos royos junto a quejigos, robles peludos, encinares y carrascales.