Guillermo del Toro ha confesado que su fascinación por los monstruos y el terror comenzó muy temprano en su infancia. A la edad de seis años, tuvo un encuentro en su casa familiar que él describe como con una criatura que lo aterrorizó. En lugar de negarlo o reprimirlo, su abuela jesuita, una mujer muy peculiar, le enseñó a lidiar con el miedo de una manera única: le ordenó que bendijera a la criatura.
Este acto de bendecir lo que da miedo, de reconocerlo y nombrarlo, es el corazón de su cine: solo a través de la aceptación de la fantasía y el peligro se encuentra la verdad. En esencia, su fascinación es una mezcla de iconografía religiosa, empatía por los marginados del cine clásico y una infancia que le enseñó a abrazar la oscuridad y convertirla en arte.
En el Laberinto del Fauno, Ofelia, la pequeña heroína debe enfrentar desafíos que separan la brutalidad de la guerra de la promesa de un reino subterráneo de fantasía. Uno de los primeros lugares que visita es la raíz de un viejo árbol enfermo, del que sólo queda un lugar de tentación y prueba, donde reside un monstruo. Tu misión es situarte frente a una de las patas de un enorme mostruo de concreto y realizar una sencilla operación aritmética. Considerando que T5 es igual a 159, calcula cuantos metros tienes que alejarte al suroeste por el camino para encontrar una raíz cúbica atada de aproximadamente 80 cm. de lado,, bajo la cual se esconde tercamente el fruto prohibido.
Advertencia: Este es un letterbox cache. Dentro encontrarás un sello personal y una hoja de registro. Con el sello puedes sellar tu propio libro, pero No es un objeto de intercambio. Debe permanecer en el caché para que los demás también lo usen.