El puente del Principado de Andorra, en Madrid Río, se construyó en 2009 dentro del proyecto de transformación del Manzanares y, de hecho, al principio se conoció popularmente como “pasarela en Y”; el nombre actual llegó en julio de 2011 como gesto de reciprocidad institucional: Andorra la Vella había dedicado antes un puente a Madrid y, en el acto de “bautizo”, participó el entonces alcalde Alberto Ruiz-Gallardón y el jefe de Gobierno andorrano Antoni Martí.
Su forma de Y griega no es un capricho: son tres brazos que se abren para coser márgenes y recorridos, y el propio Ayuntamiento recoge la asociación simbólica con la geografía de Andorra (dos valles que confluyen en uno).
En cuanto a materiales, es una estructura metálica (acero/hierro) resuelta como gran celosía ligera sin apoyos intermedios, con barandillas de acero inoxidable y pavimento de tablones de madera, y por la noche dispone de iluminación monumental, que hace que destaque especialmente el tono verdoso del entramado (verde como color de la propia estructura, sin restricción de la luz).