La playa de Blanes, situada en el extremo sur de la Costa Brava, es un espacio donde los procesos naturales interactúan de forma constante con las infraestructuras humanas. Aunque a simple vista pueda parecer un entorno estable, la playa es un sistema geomorfológico dinámico, moldeado por el oleaje, las corrientes, el viento y las obras costeras que modifican la dinámica natural del litoral. En este tramo concreto, la acumulación de arena no es un fenómeno temporal ni estacional: es un cambio permanente en el perfil de la playa, resultado de procesos sedimentarios que se han estabilizado con el tiempo.
La escalera metálica que encontrarás en este punto es un testigo silencioso de esa transformación. Diseñada originalmente para descender desde el paseo marítimo hasta un nivel de playa más bajo, hoy aparece parcialmente enterrada bajo una capa de arena que ya forma parte del relieve habitual. No se trata de un enterramiento reciente ni de un efecto pasajero de un temporal: la playa ha ganado altura de manera sostenida, hasta el punto de cubrir varios peldaños de la estructura. La escalera, que antes quedaba completamente expuesta, ha quedado integrada en un nuevo nivel topográfico que se mantiene estable año tras año.
Este fenómeno tiene su origen en la dinámica litoral alterada. Las corrientes de deriva, la orientación de la bahía, la presencia de Sa Palomera y las obras del paseo marítimo influyen en cómo se mueve la arena. En este sector, la energía del oleaje es relativamente baja durante gran parte del año, lo que favorece la deposición de sedimentos. Además, las infraestructuras costeras pueden actuar como barreras que retienen arena, provocando que la playa gane altura de forma progresiva. Con el tiempo, este proceso ha dejado de ser puntual para convertirse en un rasgo permanente del paisaje.
La escalera enterrada funciona aquí como un indicador geomorfológico fijo, una referencia que permite comprender cómo ha cambiado la playa respecto a su estado original. Su posición, parcialmente oculta, revela que el nivel de la arena actual es significativamente más alto que cuando la estructura fue instalada. La textura de la arena, la ausencia de erosión marcada y la estabilidad del relieve confirman que esta acumulación no es estacional, sino un rasgo consolidado del sistema playa–paseo.
Este EarthCache invita a observar cómo la interacción entre procesos naturales y estructuras humanas puede transformar de manera duradera un paisaje costero. La escalera enterrada no es solo un acceso cubierto: es una evidencia física de cómo la playa ha evolucionado y de cómo los sedimentos se redistribuyen y estabilizan en un entorno urbano. Comprender este punto ayuda a interpretar otros cambios similares en playas mediterráneas sometidas a dinámicas parecidas.
❓ Preguntas finales (Logging Tasks)
Para registrar este EarthCache, envía al propietario las respuestas a las siguientes preguntas:
1. ¿Cuántos peldaños de la escalera están actualmente visibles? Describe cuántos se ven sin necesidad de excavar ni mover arena.
2. Observa la unión entre la escalera y la barandilla. ¿La arena llega hasta ese punto o queda por debajo? Explica brevemente qué indica esto sobre el nivel actual de la playa.
3. Según la descripción del EarthCache, ¿por qué esta acumulación de arena se considera permanente y no estacional? Resume con tus palabras el proceso responsable.
4. Fíjate en la textura de la arena alrededor de la escalera. ¿Parece compactada y estable, o suelta y reciente? Indica qué te sugiere sobre el tiempo que lleva en ese nivel.
📝 Condiciones del log
Para poder registrar este EarthCache como “Encontrado”, debes cumplir lo siguiente:
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Visitar el lugar y realizar las observaciones necesarias.
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Enviar al propietario las respuestas a las preguntas mediante mensaje privado o correo electrónico.
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Puedes registrar tu log inmediatamente; no es necesario esperar confirmación, pero logs sin respuestas podrán ser eliminados.
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No es obligatorio subir foto, pero si deseas hacerlo, evita mostrar las respuestas directamente.